Winnie Madizikela Mandela: La luchadora incansable

Fuente: Umoya nº 91 – 2º Trimestre 2018/ Sandra Guariños. Comité de Albacete

El pasado 2 de abril de 2018 falleció Winnie Mandela, conocida por los sudafricanos como «la madre de la nación». Una mujer que nunca cejó en su empeño por hacer de Sudáfrica una nación igualitaria para todos sus habitantes.
Dedicó gran parte de su vida a luchar contra el apartheid, el régimen sudafricano de segregación racial que subyugó a la población negra durante décadas y mantuvo a su marido encarcelado veintisiete años.
Esta activista y política pasará a la historia como una de las mujeres más comprometidas y controvertidas de su país.
Winnie Mandela nació en
1936 y desde pequeña apuntó
maneras, tanto es así que
fue la primera trabajadora
social negra del país. Conoció
a Nelson Mandela en Johannesburgo, donde él trabajaba
como abogado, se casaron en
1958 y tan solo cuatro años después él ingresaba en prisión.
Ella tomó entonces el relevo de la lucha contra el gobierno del apartheid, convirtiéndose en el símbolo de la resistencia.
Permaneció siempre firme y desafiante a pesar de la presión
constante que sufrió durante años por parte de las fuerzas
de seguridad. Fue detenida en numerosas ocasiones, torturada
y encarcelada. Gracias a ella, su marido no cayó en el olvido y
con sus discursos, sus manifestaciones y sus actos de protesta
mantuvo siempre viva la llama de la rebelión. En 1976, tras los
disturbios de Soweto (represión policial contra los estudiantes
negros que terminó con varios centenares de jóvenes muertos) fue desterrada junto a sus  dos hijas a una remota aldea del interior del país. Durante años los servicios secretos y las fuerzas de orden la espiaron y persiguieron, pero nunca consiguieron doblegarla.
A partir de 1980, su discurso empieza a radicalizarse. Tras la muerte de un adolescente en extrañas circunstancias, fue condenada a seis años de cárcel, sentencia que se redujo a una multa tras la apelación. No obstante, su imagen y reputación se vieron afectadas. La  liberación de su marido la colocó en un segundo plano, algo difícil de digerir tras años de estar en primera línea.
En 1994, el partido de Nelson Mandela, el ANC (Congreso Nacional Africano) gana las elecciones y Winnie Mandela es nombrada   viceministra de Artes y Cultura, puesto del que fue apartada por insubordinación. Se divorció de Nelson Mandela tras una orquestadacampaña de difamación contra ella. Era necesario hundir su reputación porque estaba en total desacuerdo con la estrategia de negociación que Mandela mantenía para conseguir la reconciliación.

Se mantuvo siempre activa dentro del ANC, fue nombrada miembro del Comité Ejecutivo Nacional en 2007 y apareció en sus listas electorales en 2009. Ejerció de parlamentaria desde 1994 hasta principios de 2018, cuando su enfermedad le impidió seguir ejerciendo sus funciones. En estos últimos años se mostró muy crítica con el presidente Zuma y la deriva que había tomado el partido.
Es innegable que Winnie Mandela ha sido un referente de resistencia y coraje en Sudáfrica, en especial, para las
mujeres. A pesar de las acusaciones que pesaron sobre ella
relacionadas con violaciones de derechos humanos, fraude
y corrupción, consiguió mantener una imagen positiva entre
la población negra sudafricana.
La gente nunca olvidó su presencia al frente de las protestas
durante los años más cruentos del apartheid. Y seguramente
también ayudó el hecho de que nunca abandonara su casa en
Soweto, el suburbio de Johannesburgo donde los negros se
vieron obligados a instalarse.
«Decidí seguir viviendo en Soweto como conciencia de mi pueblo, para compartir su vida y su entorno», manifestó el año pasado.

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