

Unos meses después del recién estrenado segundo mandato presidencial de Donald Trump, una vez allanado el camino entre EE UU y Rusia mediante una secuela de conversaciones telefónicas y contactos diplomáticos de diversa índole, el nuevo mandatario estadounidense consiguió reunirse cara a cara con Vladimir Putin en una base militar de Anchorage, Alaska, en el verano de 2025. Las sorprendentes imágenes del encuentro transmitidas por los medios de comunicación iban a contracorriente del bloqueo diplomático al enemigo ruso ejercido durante los años de la administración Biden.
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