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Raja Abdulhaq 06 February 2026 08:53 GMT
Despejen la niebla de las teorías de la conspiración, y ambas son el producto de un marco imperialista construido sobre un proceso consistente de deshumanización
El edificio del Capitolio de los Estados Unidos se representa en marzo de 2022 (Samuel Corum / Getty Images / AFP)
La publicación de los últimos archivos de Epstein ha volcado las redes sociales, en medio de una lucha por verificar la moralidad de los nombres que están dentro y fuera de la lista.
Esta obsesión con “quién está en los archivos” exonera efectivamente a las instituciones estadounidenses, imponiendo un velo de desviación individual. Al enmarcar la red de Epstein como una cábala secreta de malos actores que están políticamente comprometidos por el chantaje, este discurso no reconoce que no estamos presenciando una anomalía de poder, sino más bien una manifestación de su realidad estructural más básica.
Como resultado, la narrativa dominante a través de la división política sugiere que el apoyo inquebrantable de Washington a Israel, y su complicidad directa en el genocidio de Gaza, son el resultado de que los políticos son coaccionados por activos de inteligencia externos.






Editorial de la Unión Palestina de América Latina – UPAL

