“Rafiki” de Wanuri Kahiu, una película valiente

Fuente:  Afribuku/Olivier Barlet (africultures)                                                    12 junio, 2018

Autor: Olivier Barlet (africultures)

Conocida por su cortometraje de ciencia ficción PumziWanuri Kahiu presentó en la 71ª edición del Festival de Cannes su primer largometraje en la sección oficial Una cierta mirada, primera selección de una película keniana en Cannes. La película, que versa sobre una relación lesbiana, ha sido prohibida inmediatamente después en Kenia.

Kena y Ziki, dos chicas jóvenes que viven en el mismo barrio de Nairobi se enamoran. Es el principio de una bella historia pero también de un drama… Es un tema incandescente y sobre todo valiente para el primer largometraje de una joven cineasta de un país ¡donde las relaciones entre las personas del mismo sexo son castigadas con 14 años de prisión! El Festival de Cannes ha tendido  a menudo a seleccionar películas de África más bien por su contenido sociológico o realista que por su originalidad cinematográfica. Es también este el caso, una película que adopta notablemente los códigos que permiten llegar al gran público, pues busca convencernos de una idea simple: una relación homosexual es una historia de amor y punto.

Así pues, como dice la señora Atim, la dueña del maquis que sirve de lugar de encuentro de las dos jóvenes, quien ve todo, sabe todo y quien repite hasta la saciedad: “¡Hoy va a nevar en pleno sol!”. Efectivamente, más allá del escándalo de una relación entre lesbianas, es realmente el hecho de que las dos jóvenes son las candidatas a las elecciones locales lo que a decir verdad hace que aumente la presión sobre ella, con el riesgo de arruinar su campaña. Inspirada en el libro Jambula Tree de la ugandesa Monica Arac de Nyeko, la película, cuyo título significa “amigo” en suajili, adopta una estructura de lo más clásico: un largo cortejo, después una declaración de amor, el escándalo, la violencia, la intervención de las familias para separar a las dos jóvenes y por último el epílogo varios años más tarde. Todo acaba siendo muy sensiblero y puritano: sólo veremos besos y algunas caricias. No hay motivos para alarmarse; el fondo del problema es la prohibición de la película en Kenia y las amenazas lanzadas contra su directora, puesto que en este país la homosexualidad está considerada como un crimen.

Contra esto lucha su directora, que quiere contribuir a la evolución de las mentes para deconstruir la violencia ante la cual se enfrentan los miembros de la comunicad LGBT. La película no es ningún alegato, sino una historia vivida, centrada en la pureza de una relación amorosa. De esta forma, Wanuri Kahiu trata de desmontar las afirmaciones habituales sobre la homosexualidad como acto contra naturam, pues el ser humano forma parte del reino animal y está demostrado que al menos un tercio de los animales tienen relaciones homosexuales, no para reproducirse sino como simple acto de placer. Por lo tanto no es ni contra naturam ni producto de la perversión occidental, ya que siempre ha existido en todas partes, a menudo de forma subrepticia para evitar la represión. ¿Por qué tanta violencia contra la diferencia? Es la pregunta que formula la película, puesto que las dos chicas querrían simplemente poder vivir juntas para disfrutar de su relación en el ámbito privado, sin molestar a nadie.

Para convencernos, Wanuri Kahiu adopta un estilo joven, un ritmo sostenido, una cámara frecuentemente cerca de los rostros, captando las miradas que se buscan y que luego cuestionan las incertidumbres. La película está salpicada de pasajes donde nos encontramos con el tipo de música pop del largo genérico, mientras Ziki baila con sus amigas. Las dos actrices asumen su papel de maravilla para escenificar una relación bastante improbable dadas las reticencias familiares y el contexto político. Mientras que los actores principales son actores famosos en Kenia, las dos jóvenes eran desconocidas. Han necesitado tener el visto bueno de sus familias.

Wanuri Kahiu había recibido el apoyo de las autoridades gubernamentales y de la industria cinematográfica nacional. Pero el KFCB acusó a los productores de haber cambiado el guion original, que no contenía escenas íntimas entre las actrices. “Nuestro punto de vista o el objeto de la historia de esta película es legitimar el lesbianismo en Kenia”, indicó en su momento. “Toda tentativa de introducir y normalizar la homosexualidad en Kenia se encuentra con la ley y con la constitución y tiene que ser combatida”, insistió.

La directora está decepcionada por la prohibición de la película en Kenia: esperaba que quedara restringida como no recomendada a los menores de 18 años. “Es una violación de la libertad de expresión y esto da una amplia idea de lo que pueden hacer los artistas y de lo que pueden decir. A los artistas no se les permite dar cuenta de diferentes formas de pensar por parte de la gente y de nuestra sociedad.”, declaró.

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Traducido por Alejandro de los Santos

Artículo publicado originalmente en Africultures: http://africultures.com/rafiki-de-wanuri-kahiu/

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