¿Hablaremos de literatura sino-africana en un futuro?

Fuente:  LitERaFRicAs                                                                                      23.08.16

Mahfuz

Mahfuz

La infancia de Jesús

La infancia de Jesús

Aké

Aké

Se habla mucho sobre la nueva influencia de China en el continente africano. Hay libros de periodistas que han investigado sobre terreno y suelen aparecer artículos de vez en cuando sobre el tema que van perfilando aún más la relación sino-africana. Sin embargo, apenas hay lecturas que nos descubran cuál está siendo la influencia (mutua) a nivel cultural.

A finales del año pasado quise indagar un poco en este tema y tras (re)leer varios libros surgió China y África: 3 libros sobre una relación muy actual. Buscaba en ellos un análisis a nivel socio-político y económico, y también cultural. Pero los tres libros comentados adolecían de un análisis sobre este último aspecto. Sin embargo, sí encontré datos y artículos de interés que criticaban, opinaban, o simplemente informaban sobre la influencia cultural.

En 2014 se dio en la Universidad de Pekín la primera conferencia en China sobre literatura africana. En aquel momento se cifraba en 27.000 los africanos que se encontraban estudiando en universidades de aquel país. Sobre el número de chinos que hacían lo mismo en el continente africano, no había datos.

El magazine on line New African, en un artículo titulado “How China´s Confucius centres affect African culture“ (21/05/2015), hablaba sobre los Institutos Confucios que se están instaurando por todo el continente. El objetivo de los mismos es promover la lengua y la cultura chinas y dar apoyo a la enseñanza del chino en todo el mundo a través de los Institutos Confucios  asociados. Dentro de África el primero de ellos es el que se fundó en Nairobi. En la actualidad el continente cuenta con 35 Institutos. La enseñanza de la lengua y la cultura china está apareciendo en toda África, incluyendo Egipto y Marruecos, en el norte, y Benin, Botswana, Camerún, Kenia, Nigeria o Ruanda.

Para “New African” el establecimiento de estos locales en lugares que ellos consideran estratégicos no es algo que se deba tomar a la ligera. En su opinión un continente como el africano, que ya sufrió un “soft power” en el pasado cuando al ser colonizados se establecieron allí institutos de enseñanza inglesa o francesa, tiene que ver como una amenaza para las lenguas africanas este interés chino.

Todo se desmorona-Chinese

Todo se desmorona

Alá no está obligado

Alá no está obligado

Desgracia

Desgracia

Lo cierto es que desde el país asiático también se ha mostrado un interés cultural por África, más en concreto por la literatura africana. “Paper Republic” es un foro de traductores ingleses que comenzaron en 2007 a traducir a autores chinos para darles mayor difusión. En uno de sus artículos recogen que la edad de oro de la traducción de autores africanos al chino se produjo en la década de los 80, con títulos de autores tan reconocidos como Achebe, Soyinka, James Ngugi, Leopold Sengor o Mouland Mammeri, entre otros.

En el siglo XXI también se han publicados las novedades de los autores africanos, pero rara es la ocasión en la que estos títulos han sido traducidos al chino. Así se han publicado los relatos de los ganadores del “Caine Prize for African Writing” o a autores como Leila Aboulela, Binyavanga Wainaina, Laila Lalami, Chika Unigwe o Chimamanda Ngozi Adichie.

En relación al norte de África, en el artículo Arabic Literary Translations in China: A Brief History, se da un exhaustivo listado de los títulos que han sido traducidos desde el árabe. Como nota curiosa destaco el hecho de que ninguno de los traductores ha sido árabe, todos son chinos, y también la preferencia por los títulos de literatura moderna frente a los más clásicos, entre los que destacan las obras de Najīb Maḥfūẓ o de Ṭayyb Ṣāliḥ.

The cover for the Chinese edition of my novella Binti (SF World Mag). Illustration by Liu Junwei.

The cover for the Chinese edition of my novella Binti (SF World Mag). Illustration by Liu Junwei.

Esta misma semana nos enterábamos de que a Nnedi Okorafor le concedían el  “premio Hugo” en el apartado de mejor novela corta de ciencia ficción por Binti y la autora mostraba en su perfil de Twitter el impresionante trabajo realizado por la ilustradora Liu Junwei para la versión china del libro.

En 2011 el libro más demandado de un autor africano en el país asiático fue Todo se desmorona de Chinua Achebe. Pero en tan solo 3 años Chimamanda Ngozi Adichie pasó a ser la más solicitada con su Half of a Yellow Sun (Medio sol amarillo). Sin embargo, la obra de Achebe fue traducida al chino (por primera vez en 1964) y la de Adichie se vende y se lee en su idioma original: el inglés.

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