Nuevos nombres en el escándalo Catalan Gate. Las cloacas de Estado no tienen fin

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Nuevos nombres en el escándalo Catalan Gate. Las cloacas de Estado no tienen fin

Nuevos nombres salen a la luz en el caso Catalan Gate. En esta ocasión se conocen los altos cargos policiales que participaron en la compra y traslado del material de espionaje.

Clara Mallo                                                                              Viernes 22 de abril

Según han publicado varios medios como Público, Agustín Linares y Eugenio Pino, ambos del entorno de Villarejo, participaron directamente en la compra de los materiales de inteligencia para espiar a políticos catalanes.

Eugenio Pino, Director Adjunto Operativo de la Policía (DAO), fue quien negoció directamente con el CEO de la empresa de venta y distribución de productos de inteligencia y ciber-tecnología Rayzonen, Matan Caspy, la compra de «un sistema de interceptación táctico activo indetectable para redes celulares 2G / 3G / 4G» que «permite que las agencias de inteligencia y policiales intercepten y graben llamadas de voz, y mensajes de texto, y obtengan la ubicación del objetivo», según ha destapado Público.

Pino, DAO en el momento de la compra de los materiales, formaba parte del entorno de Villarejo. Recientemente ha sido llamado a declarar por el caso Tándem, la operación que destapó la trama del oscuro comisario y por el que fue condenado.

Por otro lado, Agustín Linares quien fue subdirector general operativo de la Policía entre 1987 y 1994 y amigo personal de Villarejo, y que siguió operando activamente en las tramas de la cúpula de Interior fue quién insistió a Eugenio Pino para que se realizase la compra de este material de espionaje.

Otro nombre que ha salido a la luz ha sido el de Carlos Salamanca que en el momento de la compra ocupaba el puesto de comisario-jefe de Barajas y que también forma parte del entorno de Villarejo. Salamanca también fue imputado en la causa Tándem.

La entrega de material fue gestionada con la complicidad de altos mandos de la policía como el propio Eugenio Pino o Carlos Salamanca. Así un equipo llegó a la península vía Barajas donde había luz verde para la entrada de materiales de manera oculta con la complicidad de los altos cargos, misma complicidad que permitió el posterior traslado a Barcelona para hacer las “pruebas de campo” de los sistemas de espionaje. Esto ocurrió en 2014.

Las cloacas del Estado parecen no tener fin, pero esto no es una exclusiva. En los últimos años cantidad de escándalos en torno a las acciones opacas orquestadas por el Estado desde el Ministerio de Interior han sido más que habituales en los medios de comunicación. Sin ir más lejos, el escándalo de estos días es un segundo capítulo de la “Operación Catalunya” dirigida por la «brigada política» de Villarejo que fue destapado en 2020.

Quizá en el último tiempo, los momentos en los que estos escándalos llegaron a niveles más oscuros fue cuando Jorge Fernández Díaz dirigía el Ministerio de Interior. Sin embargo, esto no significa que las cloacas del Estado se activen y desactiven con un interruptor, sino que operan permanentemente bajo todos los gobiernos como se ha podido ver con el caso Pegasus que se prolongó hasta 2020 bajo el Gobierno “progresista” momento en el que el propio Pablo Iglesias formaba parte de la Comisión que controla el CNI, desde marzo de 2020 hasta su salida del Gobierno. Las cloacas no son algo separado de la estructura del Estado ni de sus gobiernos, atraviesas sus instituciones y son la manera opaca de operar para sus propios intereses.

Clara Mallo

Nació en Zaragoza en 1989. Historiadora del Arte y Máster en Cultura Contemporánea: Literatura, Instituciones Artísticas y Comunicación Cultural por la Universidad Complutense de Madrid. Escribe sobre cultura y sociedad en Izquierda Diario.

 

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