Moha Gerehou:Tengo que gastar toda mi energía en que la gente…

Fuente: Umoya num. 103 2º trimestre 2021                                  Tata Sylla Coulibaly

Moha Gerehou:Tengo que gastar toda mi energía en que la gente no sufra racismo”

Moha Gerehou tiene 25 años, es de Huesca, activista y periodista del periódico elDiario.es en Madrid. Ha trabajado con SOS Racismo, Vogue y otros. En esta entrevista nos habla sobre el
racismo sistémico a través de su propia experiencia como activista antirracista y periodista.
Tras esta entrevista, Moha ha publicado el libro “Qué hace un negro como tú en un lugar como este”, en Ediciones Península.

En primer lugar, ¿cómo explicaría Ud. a una persona que no lo sabe qué es el racismo sistémico y cómo se vive en España?
Durante mucho tiempo hemos entendido que el racismo era una serie de anécdotas, de hechos aislados que ocurrían de vez en cuando como cosas excepcionales. Sin embargo, hablamos de que es sistémico cuando ese racismo sale de las instituciones. Da
igual dónde vivas, en Madrid, en Huesca o en Toledo, lo vas a tener con la misma raíz. Está sustentado sobre la supremacía blanca y sobre la exclusión y la discriminación de las personas racializadas y migrantes.
Creo que en España el racismo se vive igual que en cualquier otro país. En concreto, en España tenemos el tema de las fronteras y la ley de extranjería, pero luego, por supuesto, hay racismo en el acceso a la vivienda, en la educación y en la sanidad.
Durante muchos años se ha vivido de una forma institucional en el deporte y luego está el racismo que sufren las mujeres racializadas, las trabajadoras del hogar, casi como en cualquier otro país occidental.

¿A raíz de qué surgió SOS Racismo hasta llegar a lo que es hoy en día? ¿Cómo influyó en la sociedad?
Nació en 1992 como respuesta al asesinato de Lucrecia Pérez, que está considerado como el primer asesinato racista reconocido

Moha Gerehou: El periodista y activista publica "¿Qué hace un negro como tu  en su sitio como este?"

oficialmente en España; desde entonces, SOS Racismo se ha posicionado como referente de la lucha antirracista. Ha influido en la sociedad de manera que cada vez hay más gente con conciencia antirracista, sin lugar a duda.

¿En qué momento decide Ud. implicarse en el activismo hasta el punto de llegar a presidente de SOS Racismo?

Digamos que decidí meterme en el activismo después de una parada racista que sufrí en la universidad en el campus de Ciudad Universitaria. Iba con un compañero de ascendencia colombiana y nos paró la policía. Me dio tanta rabia que me dije que tenía que hacer algo. Me incorporé a SOS Racismo en 2013. Fui muy activo con el tema de la comunicación y me nombraron presidente en mayo de 2016. Quería encontrar respuestas sobre lo que estaba pasando para tratar de cambiarlo. Sobre todo, para que no le pasara a más gente.

¿Cree Ud. que los docentes influyen en la motivación de gran parte de alumnos racializados cuestionando sus capacidades?

Sí, sin duda. Tampoco quiero cargar solo sobre los docentes un problema que es estructural, pero es verdad que ellos tienen un contacto más directo y una responsabilidad más directa.
Aunque es importante señalar que es el Estado quien debe poner las condiciones adecuadas para que los alumnos de origen migrante no sean discriminados, es una pena que el futuro de una persona pueda depender de que un curso le haya tocado un profesor u otro, que ese profesor en vez de motivarle le haya machacado, que en vez de fomentar que estudie haya descargado su odio racista.
Creo que sí hay una correlación clarísimamente directa entre el impacto del trabajo de los profesores y el futuro y la motivación de los alumnos racializados.

¿Cree que los medios de comunicación son un arma potente para el racismo sistémico? ¿Ha presenciado algún caso en su ámbito periodístico?

Sí, sin duda son un arma muy potente, son una de las patas fundamentales que permiten que la rueda del racismo siga girando; si nos fijamos, las personas migrantes racializadas en los medios de comunicación aparecemos generalmente como dos supuestos, uno como víctimas de cualquier tipo de desgracia, ya sea de muerte en las fronteras, de hambre, o de cualquier otro tipo de sufrimiento, o como verdugos, ya sea como las personas que cometen delitos o que fomentan la COVID-19. Luego también
aparecemos como las personas que conseguimos algo por primera vez, como el primer negro que hizo tal, la primera mujer policía negra, como ese tipo de titulares. Fuera de eso no existimos, lo cual es falso, porque somos muchísimo más que eso.

¿Cómo se ha enfrentado usted personalmente a casos de racismo sistémico? Sobre todo, en el ámbito educativo y
profesional.

Bueno, yo creo que he tenido una transición. Creo que, como mucha gente, al principio me ocurrían situaciones que en ocasiones no identificaba como racismo porque no era
consciente. Solía callarme y pasar, muy pocas veces me enfrentaba. Luego, cuando fui adquiriendo conciencia de lo
que es el racismo y las implicaciones que tiene, empecé a
no dejar pasar determinadas situaciones y a enfrentarme a
ellas. Por ejemplo, he sufrido racismo en las redes sociales,
tengo puestas un par de denuncias sobre ello.
En el ámbito de la educación hay dos factores que tienen que ver con la condición de mis padres, pues ellos no me podían ayudar con los deberes y su condición económica tampoco era buena, por lo tanto, si yo iba mal en la asignatura no me podían apuntar a ninguna academia. Me acuerdo de cómo la orientadora me recomendó hacer Formación Profesional, cuando a mis compañeros, incluso a veces los considerados como los peores, se les estaba recomendando Bachillerato. Al final hice Bachillerato, pero siempre queda ese hacer de menos. En el ámbito profesional, llevo cinco años en elDiario.es y soy oficialmente “el negro” del periódico; y es curioso que el hecho de ser una de esas pocas personas racializadas periodistas en un medio visible, por desgracia te coloca en esa posición, incluso si tú no quieres. De puertas para adentro de la redacción no he sufrido racismo, pero de puertas para afuera hay muchos más problemas, porque lo que yo publico y lo que yo digo, no solo pasa por una lupa ideológica, sino que pasa por una lupa racial.

Moha Gerehou, escritor: "No vale con no ser racista, hay que ser  antirracista"

¿Cuál es su percepción y opinión en cuanto a la Ley de Extranjería y los CIE? ¿Cree que la sociedad española es consciente de lo que son?

Son mecanismos para excluir a los migrantes y las personas racializadas. Constituyen un andamiaje legal que permite, desde la política de fronteras, que una persona pueda estar aquí cinco o diez años sin poder regularizar su situación y por lo tanto quede
excluida a la hora de ejercer sus derechos fundamentales.
Los CIE son una herramienta más al servicio de la extranjería para excluir por una falta administrativa, porque no tener papeles no es un delito, es una falta administrativa.
Allí se cometen muchísimas vulneraciones. SOS Racismo tiene informes en los que se detallan los numerosos tipos de abusos que se dan dentro de los CIE.

¿Qué piensa sobre la actuación del Estado español tras la llegada de numerosos migrantes a la península y la aprobación del Tribunal Constitucional sobre las devoluciones en caliente que se están realizando?

La actuación del gobierno no es nueva, tal vez a alguna gente le sorprenda que un gobierno que se dice progresista esté aplicando este tipo de políticas de fronteras, pero la realidad es que es el sistema.
Da igual quién gobierne, esa realidad es siempre la misma, represión, cierre de fronteras y muerte en el Mediterráneo.
La actuación del gobierno en Arguineguín ha sido demencial, de una inhumanidad tremenda; entre otras cosas se ha permitido que la gente, en una situación de pandemia, estuviera en unas condiciones de hacinamiento, de falta de higiene brutal. Y no era por la falta de voluntad de las personas que estaban allí, sino por la negligencia del gobierno.

¿Cuál es la situación en la que se encuentran los temporeros en España teniendo en cuenta toda la polémica que hubo el verano pasado en varias partes de España donde se les llegó a negar hasta una vivienda?
La situación de los temporeros no ha cambiado, solo que en estas fechas están más en el foco de atención y en este caso de la pandemia, mostrando que son trabajadores esenciales.
Pero esto lleva pasando durante muchísimos años. Por un lado, es una suerte que haya habido más atención a lo que pasaba y, por otro lado, es una desgracia que mucha gente haya intentado criminalizarlos debido a la pandemia.

¿Cree usted que la lucha racista va ligada a la feminista?

Sí, es una condición indispensable, teniendo en cuenta que muchas mujeres racializadas migrantes viven en esa triple opresión, mujer, migrante, racializada. Por eso es tan importante que se tenga en cuenta la interseccionalidad y todas las perspectivas, incluidas las mujeres, también por temas de orientación sexual, para tratar de garantizar que la lucha antirracista sea efectiva y afecte a todos por igual. De nada sirve
implicarte en una lucha antirracismo si vas a dejar atrás a un 50%. Es un problema que hoy en día también existe y está presente y hay que trabajar mucho en ello.
¿Personalmente ha percibido cómo se ha aprovechado el auge del movimiento antirracista para hacer de esta una tendencia de moda, dándole así un mal uso, pero a su vez dándole visibilidad al colectivo y a la historia?

Es la contradicción que existe. Después del asesinato de George Floyd, mucha gente, empresas y organizaciones, empezaron a hablar de racismo y hubo quien puso una foto negra y Black Lives
Matter en sus redes sociales y ya está. Creo que esto es un riesgo de banalización y siempre va a haber gente que lo convierta en una moda y una manera de sacar dinero.
Pero, por otro lado, si hay un trabajo y las organizaciones y las empresas son capaces de recoger ese movimiento, esto permite que se pueda hacer más grande y lograr cambios efectivos al igual que ha pasado con el feminismo.

Finalmente ¿qué diría Ud. a toda esa gente que se muestra escéptica ante situaciones de racismo, sobre todo en España? ¿Y, a su vez, a esa gente que defiende que nos ofendemos fácilmente por todo, quitándole importancia?

La gente que tiene ese discurso de «ofendiditos» es gente
que hasta ahora decía «racistadas y machistadas» o cosas
homófobas. Las redes sociales han permitido que, si tú plantas
odio, haya gente que te plante cara, y si eres un homófobo
o racista pues te lo vamos a decir, no esperes que te pongan
una alfombra roja.
Sobre la gente que se muestra escéptica hay un grupo de gente que, como no lo vive, no va a empatizar jamás. A mí me
preocupa más que la gente que lo vive sea consciente y tenga
herramientas para denunciar. Yo tengo que gastar mis energías
en que la gente no sufra racismo, que las instituciones no fomenten ese racismo y que nosotros estemos bien.

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