El lince. Vuelve el gamberro.

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Poco a poco las cosas se van aclarando y nos lo van aclarando: Rusia ya no tiene paciencia y ha derribado uno de esos caros aviones de reconocimiento estadounidense -que había salido desde Rumanía, por cierto- que pasan datos a los neonazis del país 404, antes conocido como Ucrania. Por supuesto que es un aviso, por supuesto que hay dos versiones, por supuesto que la que más gracia tiene es la estadounidense cuando dice que la actitud de los aviadores rusos fue «imprudente, poco profesional y poco ecológica» porque arrojaron combustible sobre el avión estadounidense provocando su derribo. ¡Rayos y truenos, alguien debe llamar de inmediato a Greta Thunberg para que encabece una manifestación de repulsa por el daño al medio ambiente!

Como soy un agente de Putin, me voy a ganar bien el sueldo (aunque seguro que me descontarán un poco porque lo que os voy a contar va de un soviético, y eso no termina de gustar en el Kremlin) y os relato una historia real, la del gamberro Vasili Tsimbal, un legendario aviador soviético.

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Vasili era cualquier cosa menos un tipo que seguía las reglas. En 1987 fue enviado para interceptar un barco japonés que realizaba labores de espionaje muy cerca de las aguas territoriales soviéticas. Hizo un par de pasadas sobre el barco para avisar, pero los japoneses no se dieron por aludidos. Entonces cambió de táctica y pasó a la acción: alcanzó altura y se dirigió hacia el barco, igual que hicieron los kamikazes japoneses en la II Guerra Mundial, dando la impresión de que se iba a estrellar contra el barco. Pero en el último momento lo que hizo fue soltar combustible sobre la cubierta y pasar casi rozando los dos helicópteros que portaba ese barco, cayendo uno de ellos al agua. Los japoneses viraron en redondo y abandonaron esas aguas.

Japón hizo una protesta diplomática, convocó al embajador soviético, los soviéticos dijeron que no había habido muertos ni heridos y que el piloto se había «extralimitado». Se dijo que sería expulsado del Partido Comunista, del que era miembro, y cosas así. No pasó nada de eso. Lo único que se hizo fue trasladarlo a la otra punta del país, o sea, al oeste… y allí volvió a hacer lo mismo con un avión noruego que realizaba las mismas misiones de espionaje que el barco japonés. Se repitió la historia: protestas, embajadores, excusas con la sonrisa en la boca porque, ya se sabe, es Vasili… Pero Noruega (que forma parte de la OTAN) se retiró un poco de la zona en la que solía enredar y puso unos cuantos kilómetros más de por medio para sus operaciones de espionaje.

A partir de entonces Vasili Tsimbal fue apodado «el gamberro aéreo» y así es conocido en la historia de la aviación soviética (ahora rusa).

Ahora los pilotos rusos han repetido las gamberradas de Vasili, según la versión de EEUU. Pero la situación no es la misma. Rusia ha decidido cumplir una de sus famosas «líneas rojas», de las que hasta ahora se burlaba el Occidente colectivo. La paciencia rusa con Occidente se ha acabado, y lo que vendrá porque Rusia va a por todas. Además, Rusia dice que el avioncito volaba sin usar el «traspondedor activo», o sea, sin poderlo localizar, lo que significa que no realizaba tareas rutinarias sino otras. EEUU lo ha reconocido implícitamente cuando dice que «hemos tomado medidas para proteger nuestras acciones con respecto a ese dron en particular, ese avión en particular«, refiriéndose a que quiere recuperar sus restos. Y los rusos se hartaron. Esto se dice aquí, un portal de seguimiento de vuelos que no es ruso precisamente y que viene a darles la razón.

Si hay que hacer caso a esta reconstrucción de un medio de propaganda estadounidense, no es cierto que el avión fuese destruido por los propios EEUU, como dice el comunicado oficial, y da por casi buena la versión rusa. Y, por supuesto, es bastante improbable que el avión ruso chocara con el estadounidense. Lo del rociado de combustible es lo más plausible, pero realizado por arriba y no por abajo como aparece en esta reconstrucción. Por cierto, los rusos no mencionan nada de eso, como es lógico, y dicen que sus aviones «no entraron en contacto» con el avión espía estadounidense.

 

Es un aviso en toda regla, y ahora no se puede hablar de gamberros precisamente. Porque este es un aviso abierto, público, pero ha habido otros que no se han publicitado. Mirad esto.

Si hay que creerlo, este es el resultado del ataque del otro día con tropecientos misiles en los que se usaron armas hipersónicas. Un ataque contra un centro de la OTAN. Si este ataque fue no publicitado, el del avión sí lo ha sido. Y ahora entramos en una de las clásicas acción-represión-acción: primero, la carrera por ver quién recoge los restos (y los rusos dicen que han recogido algunos); segundo, habrá un aumento de vuelos de la OTAN en la zona. Pero, como pasó con Japón y con Noruega tras las gamberradas de Vasili Tsimbal, tendrán que realizarlos un poco más lejos de lo que lo hacen ahora.

EEUU puede hablar, decir que seguirá haciendo lo mismo, que…, pero tendrá que moderar su ardor porque el aviso es fuerte, casi del mismo nivel que cuando Irán derribó otro avión espía de EEUU en 2019 y se nos contó que Trump, que inicialmente habría decidido responder atacando Irán, se echó para atrás en el último momento. La similitud también es evidente: hubo una carrera entre EEUU e Irán por hacerse con los restos del avión. Ganó Irán y eso fue muy útil para su programa de drones, que ahora trae de cabeza a los occidentales.

De hecho, hoy acabo de leer que los dos ministros de defensa han hablado por teléfono. La iniciativa ha sido de EEUU, lo que demuestra el nivel de preocupación que tiene tras este derribo. Sobre todo porque los chinos ya han dicho algo normal: «tales movimientos de EEUU [con aviones espías] podrían conducir exactamente a los mismos incidentes [en la zona de Taiwán] que en el Mar Negro».

P.D.- Arabia Saudita acaba de hacer un aviso a Occidente, que está diciendo que va a crear un «cártel» para «limitar el precio del petróleo de la OPEP», es decir, que los neocolonialistas occidentales intentan imponer el «tope del petróleo ruso» a todo exportador de petróleo. Vamos, eso de «orden basado en reglas», su orden y sus reglas.

Las palabras textuales saudíes, en boca de su ministro de Energía, se parecen mucho a las rusas: «Si las exportaciones de petróleo de Arabia Saudita caen en las restricciones que se comentan no venderemos petróleo a ningún país que imponga un precio tope a nuestros suministros; reduciríamos la producción de petróleo y no me sorprendería que otros hicieran lo mismo».

Lo dicho, el colonialismo de Occidente es congénito y por eso mismo Occidente es irrecuperable y su decadencia va rápido, muy rápido.

A la normalización de relaciones diplomáticas entre Arabia Saudita e Irán, con la mediación de China, acaba de sumarse otro hecho relevante: el Banco Nacional de Arabia y el Banco de Exportación e Importación de China han firmado un acuerdo para la utilización del renminbi tanto en préstamos como en comercio. Es el primer paso para el pago en renminbis del petróleo saudita.

La respuesta occidental a este acuerdo de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Arabia Saudita e Irán ha sido espectacular: Francia, Gran Bretaña y Alemania han desmantelado el mecanismo destinado a facilitar el comercio con Irán a pesar de las sanciones de EEUU, conocido como INSTEX. Esto fue creado en 2019 para que Europa pudiese comerciar con Irán, pero ha sido prácticamente inexistente porque Europa, la moribunda Europa, se plegó a las presiones de EEUU. Como siempre, como se ve ahora con el país 404, antes conocido como Ucrania. En cualquier caso, los neocolonialistas occidentales tienen muy mal perder, pese a que con la boca pequeña no tuvieron más remedio que decir «sí, pero…» al acuerdo facilitado por China.

Honduras anuncia que establecerá relaciones diplomáticas con China. Hasta ahora las tenía con Taiwán, y era uno de los 14 países del mundo que reconocen a la isla como país. Ya son solo 13. En política internacional no hay casualidades, y esta tampoco lo es: el anuncio se realiza después del acuerdo entre Arabia Saudita e Irán, patrocinado por China, y demuestra que todo el Sur Global, el que no se ha sumado a las sanciones contra Rusia, está mirando cómo gira el mundo hacia la multipolaridad y viendo cómo un país como China hace las cosas de otra manera, incluso en zonas donde la presencia e injerencia de EEUU es, era, preeminente.

(Publicado en el blog del autor, el 16 de m arzo de 2023)

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