
El bombardeo estadounidense de Venezuela y el secuestro de su presidente y primera dama manifiestan la etapa hiperimperialista actual del orden mundial. Aunque ha surgido un nuevo estado de ánimo en el Sur Global, aún no supone un desafío bien desarrollado para el Occidente colectivo.
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Dagoberto Nolasco (El Salvador), Premio de ganadores, 1990.
Queridas amigas y amigos,
Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.
En 2024, nuestro instituto publicó dos textos importantes: el estudio Hiperimperialismo: Una nueva etapa decadente y peligrosa y el dossier n° 72, La agitación del orden mundial. En conjunto, ofrecen cinco observaciones clave:
- El imperialismo liderado por Estados Unidos ha entrado en una nueva etapa más agresiva, que llamamos hiperimperialismo. Desde la Segunda Guerra Mundial, el orden global ha estado marcado por el dominio estadounidense, visible en su red de más de 900 bases militares en el extranjero; en el concepto de “OTAN Global” y el uso de ataques militares de Estados Unidos y la OTAN para resolver disputas políticas fuera del Atlántico Norte; y en formas híbridas de proyección de poder, que incluyen las medidas coercitivas unilaterales, la guerra de información, nuevas formas de vigilancia y el uso de lawfare para deslegitimar la disidencia. Sostenemos que este hiperimperialismo está impulsado por el declive económico y político relativo del Norte Global.
- Estados Unidos sigue siendo el poder hegemónico central dentro de un bloque imperialista unificado que describimos como Norte Global. En lugar de una rivalidad interimperialista multipolar entre potencias occidentales, sostenemos que EE. UU. domina un bloque OTAN+ integrado militar, política y económicamente, que ha subordinado a otras potencias occidentales. Este bloque liderado por EE. UU. busca contener lo que percibe como desafíos a su control sobre el Sur Global, como el ascenso de China.
- El bloque hiperimperialista busca mantener su control neocolonial sobre el Sur Global y asegurar el dominio estratégico sobre las potencias emergentes en Eurasia (China y Rusia). A través del bloque OTAN+ y su control sobre las principales instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Estados Unidos busca reprimir la soberanía nacional y resistir cualquier desafío a sus intereses, como se ve en la guerra en Ucrania y el genocidio en Gaza. También vemos esto en la retirada de EE. UU. de cualquier acuerdo multilateral que limite su poder, incluidos tratados clave de control de armas como el Tratado sobre Misiles Antibalísticos (2002) y el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (2019), así como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (2026).
- Para el bloque OTAN+ liderado por EE. UU., el ascenso de China y el desplazamiento del centro de la economía mundial del Atlántico Norte a Asia deben revertirse. Nuestra investigación destaca cómo el Sur Global, liderado por China y otras economías emergentes, ha superado al Norte Global en producto interno bruto (PIB) en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA) y, por lo tanto, representa una amenaza creíble para la hegemonía económica occidental. Mostramos que el control sobre las materias primas, la ciencia, la tecnología y las finanzas está siendo disputado por estas potencias emergentes. Esto ha provocado una respuesta estratégica del bloque OTAN+. Mientras el Sur Global quiere privilegiar la paz y el desarrollo, el Norte Global quiere imponer la guerra al mundo.
- Esta fase actual del imperialismo intensifica la posibilidad de conflicto y representa un peligro para la estabilidad global. Con la erosión del poder económico y político de EE. UU., la fuerza militar y los métodos híbridos se han vuelto centrales para que Washington intente mantener su influencia global. Esto aumenta el riesgo de violencia y confrontación generalizada que ponen en peligro la posibilidad de paz global, aceleran la catástrofe climática y amenazan la soberanía de los pueblos del Sur Global.
Seguir leyendo Hiperimperialismo a hipervelocidad | Boletín 3 (2026)







