Sobre inmersión lingüística y desinformación en solo un minuto

Fuente: Iniciativa Debate/ Pepito Grillo                                                            

Mariano el políglota

Igual este minuto hasta supone demasiada presión para algunas meninges patrias sin la suficiente elasticidad, pero habrá que correr el riesgo. Y ojo, que con esto no se dice nada especial, excepto que además de utilizaros (como hacen siempre), os están engañando (como también hacen siempre). Aunque también puede ser un milagro, y los catalanes y valencianos que ahora saben hablar castellano lo han aprendido por ciencia infusa.

Porque, y esto lo digo como información relevante de primera mano, en áreas rurales de Tarragona, Castellón y Valencia, y supongo que en algunas otras, pero eso ya no puedo asegurarlo, en la época de Franco y en la ‘transficción’, obviamente sin un ápice de esa inmersión lingüística que hoy se quieren cargar los hijos y nietos de aquellos fachas, había mucha gente que no sabía hablar ni una palabra de castellano, o que al intentarlo (por cortesía) acababan pareciéndose a Rajoy hablando inglés. Y eso es algo que evidentemente ya no ocurre (me refiero a lo del castellano, lo de Rajoy sí).

El caso es que a lo mejor tampoco tendrían por qué saber hablarlo hoy, porque aquella era la prueba más clara de que en realidad, incluso a pesar de la brutalidad franquista, esos pueblos en el fondo nunca habían pertenecido a esa quimera mesetera: a ese cortijo de Austrias y Borbones llamado España. Así que la ‘inmersión lingüística’ se puede decir que también ha cumplido un papel integrador del castellano, y hay quien no se ha dado cuenta de lo mucho que ahora la está cagando.

En fin, y luego algunos se preguntan por qué España, “una de las naciones más antiguas del mundo” (que no es del todo cierto pero a algunos les gusta mucho decirlo), es la única  que no tiene letra en su himno (porque Bosnia y Kosovo, que son las que comparten ‘peculiaridad’ casi acaban de nacer).

Pero es muy relevante e ilustrativo que España sea el único Estado del mundo incapaz de encontrar un mensaje común, de consenso. Algo que solo fue posible en el periodo de la segunda república –e incluso así con muchos matices y a falta de definir/debatir el marco territorial–, cuando sí tuvimos una bandera y un himno por voluntad de una buena parte del pueblo y no por imposición monárquica. Y es porque excepto en aquel momento nunca más hemos podido construir nada juntos sin tutela; algo por lo que poder sentir orgullo. Pero ganaron los de la restauración, y hoy volvemos a ser, no lo olvidemos, lo que quisieron que fuéramos los golpistas que iniciaron una guerra y la ganaron con la inestimable ayuda de Adolf Hitler y Benito Mussolini (y alguna que otra Casa Real). Los que se cargaron el himno y la bandera del pueblo y nos volvieron a imponer los símbolos monárquicos. Somos el fruto del fascismo, porque en eso también somos únicos.

Y siendo así, la verdad es que no parece que esa España que está en la cabeza de algunos pueda algún día llegar a ser una nación, y mucho menos a fuerza de abusos y caudillismo. Pero si tantos no van ni a entender lo que dice este chaval (de forma magistral), difícilmente va a servir de nada ahondar en estos otros temas para explicar cómo hemos llegado hasta aquí y por qué España nunca pasará de ser un Estado forzado, y una auténtica y deprimente vergüenza.

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