20/06/24
¿Qué hacen las instituciones para evitar que este número siga subiendo?
Parte Primera
1.- Un enfoque insuficiente de la Salud Mental
1.1.- Arrojar a los súbditos a los médicos, para que los curen..
1. 2.- El suicidio como expresión de un desorden social
Parte Segunda
2.- Suicidio y crímenes financieros
2.1.- Suicidio, recesión económica y desempleo
2.2.- “Moderna gestión” empresarial y suicidio
Parte Tercera
3.- Una juventud que se siente estafada
4.- Castigar a los gobernantes. Un sistema que “suicida” a los jóvenes
5.- El médico como protagonista activo en la lucha política
Epílogo
El Suicidio como expresión de un desorden social. Una juventud que se siente estafada.
¿Qué hacen las instituciones para evitar que su número siga subiendo?
Se quiere comenzar este trabajo remitiéndose a una carta al director de La Vanguardia (11/enero/2022) y también publicada en El País (12/enero/22) que expresa muy bien la amargura de los jóvenes y sus preocupaciones: “Hacer más contra el suicidio: Desde que comenzó la pandemia, parece que lo único que existe en el mundo es la covid. No obstante, los problemas que teníamos antes de esta pandemia siguen existiendo. Por ejemplo, en España el número de suicidios por año es desorbitadamente elevado, sobre todo en el caso de los jóvenes. ¿Qué hacen las instituciones para evitar que este número siga subiendo? Me preocupa porque creo que los jóvenes estamos sometidos a mucha presión y la pandemia ha agravado la situación. No obstante, nadie habla de ello y mientras tanto tenemos que seguir con nuestras vidas como si el suicidio fuera un problema ajeno a nosotros” (ANA C, Barcelona). Al día siguiente, 13/enero/2022, se recoge otra carta en El País denunciando que “la salud mental pide ayuda a gritos”.
1.- Un enfoque insuficiente de la Salud Mental.- De un tiempo a esta parte la Salud Mental de los ciudadanos parece que empieza a interesar desde la posición de algunos ángulos políticos. En el pleno del Congreso de los Diputados en septiembre/21 se debatió una proposición de ley sobre Salud mental.
Relevancia especial tiene el suicidio, desde hace años. Ahora su debate en diversos medios de comunicación toma mayor cuerpo. La realidad es sumamente penosa. Una realidad que molesta tanto a políticos como a los burócratas de la administración, de la que se rehuía hablar. Mas parece que ya no puede ser ocultada por más tiempo.
Tal tragedia puede considerarse de forma global, o dividirla por grupos, como podría ser: (1) Suicidio en infantil; (2) en jóvenes; (3) en sujetos adultos; (4) en ancianos; (5) suicidio y violencia de género; (6) suicidio en el ámbito laboral, escolar; (7) suicidio vinculado a la precariedad; (8) en atención al nivel educativo, académico, etc.; (9) otros.
Cabe pensar que hacer distinciones por grupos de edad o/y colectivos puede que tal división conlleve el riesgo de una menor respuesta del colectivo ciudadano en su derecho a exigir atención y soluciones a dirigentes políticos y sociales. Así algunos podrían relajarse en su indignación, marginando el problema, desmarcándose frente a determinados grupos, al pensar en su interior que, por ejemplo. “es que esta juventud de ahora… ”. Parece que puede ser así. Lo que sigue lo escribe una joven de 15 años. “Hay que ver como está juventud: el otro día escuche hablar a dos señoras. Decían que la juventud está muy mal educada. No es la primera vez que oigo estos comentarios… La gente tiene prejuicios contra los más jóvenes, porque nuestras ideas y motivaciones son diferentes… No sería mejor que nos apoyasen? (Cartas a El País, 12/enero/2022).
● Primera causa de muerte entre los más jóvenes en España. “El suicidio en España es una de las principales causas de muerte. En 2018 afectó a 7,54 personas por cada 100000. La tasa de suicidios en España es más baja que la media de la Unión Europea, que es de 10,75 personas por cada 100.000 (datos de 2016). El año 2020 fue el año con más suicidios registrado en la historia de España desde que se tienen datos (año 1906)”. (Ref. Wikipedia). En especial preocupa el suicidio infantil y de adolescentes. “El suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte entre los más jóvenes en España… con 3941 suicidios en 2020. de los que 300 tenían entre 14 y 29 años. La sanidad pública no tiene suficientes profesionales en salud mental…” (Ana Solana Tomás. Crónicas, RTVE, 24/11/21); “los suicidios en los menores de 15 años se duplicaron en 2020, con relación a 2019 ( ABC, 11/noviembre/2021, con datos de la Fundación para la Prevención del Suicidio). Las cifras de estos últimos superan a los accidentes de tráfico (2018: 3.539 suicidios/1.180 accidentes de tráfico; 2019: 3671 suicidios/1753 a. tráfico; 2020: 3941 suicidios /1370 a. tráfico).
● Baja implicación informativa. Con tan alarmantes cifras, en aumento últimamente, llama la atención que no tenga una cobertura informativa como cabría de esperar, como por ejemplo en el caso de las actos terroristas (1084 muertes, entre 1968 y 2017, Statisca Research Department) o los accidentes de tráfico. Más implicación de los distintos medios, lograría seguramente mayor sensibilidad social.
● Las campañas de prevención del suicidio podrían ser muy útiles (radio, televisión, seguimiento por psicólogos en los centros de educación, laborales, más aún cuando son poblaciones con mayor vulnerabilidad, y otras medidas) y que han sido muy efectivas en la disminución de los accidentes de automóvil. “España ha reducido la mortalidad por accidentes de tráfico en un 80% en los últimos 30 años” (El País, 16/06/2021).
Últimamente (junio/2024) se ha publicó lo que sigue, que muestra un panorama desolador: “La mitad de los jóvenes españoles han pensado en suicidarse… España se encuentra frente a una epidemia que ataca sobre todo a los jóvenes. Los problemas de salud mental de este grupo etario se multiplicaron por seis según el informe del Consejo de la Juventud de España y Oxfam Intermón. /// El estudio remarca que la exposición a circunstancias sociales o económicas desequilibradas como la desigualdad y la pobreza son factores agravantes para la salud mental. /// La ideación suicida es un problema fundamental que se está viviendo en el país. En el 2017 un 24,8 % de jóvenes experimentaron ideas suicidas. En el 2023 el número casi se duplica, alcanzando el 48,9 %. La tendencia empeora cuando se tiene en cuenta si las personas jóvenes tienen carencias o no. La ideación suicida en jóvenes en precario asciende al 60,4 %, es decir que 6 de cada 10 jóvenes con carencias materiales severas han experimentado ideaciones suicidas. ///El contexto de precariedad socioeconómica lleva a los jóvenes a una percepción pesimista sobre su futuro, y también sobre su presente: en el 2023, el 54 % manifestaron tener dificultades para llegar a fin de mes. El Barómetro Juventud, Salud y Bienestar 2023, Centro Reina Sofía de Fad Juventud realizó encuestas a personas jóvenes sobre su situación. Solo cuatro de cada diez personas manifiestan satisfacción con su trabajo, comparándolo por género las mujeres manifiestan menos satisfacción que los hombres en este ámbito. /// Una de cada dos mujeres menor de 30 años tiene problemas de salud mental./// Los datos sostienen la teoría, ya que el porcentaje de personas diagnosticadas que viven en situación material severa es de 55,9 %. La desigualdad de género se reproduce también en el estado mental de las mujeres: casi el 50 % de las mujeres jóvenes menores de 30 años- fueron diagnosticadas con alguna enfermedad de salud mental, mientras que el porcentaje de hombres desciende al 41,1 %. Es decir, que las mujeres tienen un mayor grado de diagnóstico de problemas de salud mental. Las principales enfermedades que las afectan son: la depresión, la ansiedad y los trastornos relacionados con la alimentación. Esta lista se modifica en el caso de los hombres, siendo el déficit de atención la principal afección, seguida de los trastornos obsesivos compulsivos y las adicciones. /// Continuando con las diferencias en la salud mental según variables económicas, la juventud que estudia y trabaja simultáneamente presenta una incidencia de casi un 60 % de problemas de salud mental. Esto se da ya que la combinación de responsabilidades laborales y académicas incrementan el estrés y otros problemas de salud. A su vez, manifiestan peor percepción sobre su salud mental las personas jóvenes en paro que quienes solo trabajan. También las que no han logrado emanciparse de las que sí lo han hecho” (Ref. La Voz de Galicia/14/junio/2024).
1.1.- Arrojar a los súbditos a los médicos, para que los curen. La pregunta que la comunicante ANA C. hace en su carta dirigida a los periódicos mencionados (La Vanguardia y El País) – ¿Qué hacen las instituciones para evitar que este número (de suicidios) siga subiendo? – parece que lleva a una respuesta poco edificante, nada optimista, pensando en resultados operativos.
● Una postura hipócrita. Cierto que el problema del suicidio es, por una parte, de Salud Pública (sin duda) pero dejarlo en esto (que lo arreglen los médicos…, utilizando la expresión por comodidad discursiva; no hay que olvidar la importancia de los psicólogos, de los que en nuestro país hay una gran carencia) supone una enorme hipocresía, que no quiere mirar más al fondo. Y es que ahondando en sus causas la gestión de la política social no se puede ignorar. En todo caso, tal como están las cosas, ha de ser abordarse con carácter de epidemia, a la vez que la cuestión ha de ser llevada cuanto antes ante el parlamento.
● La cuestión no ha de quedar encapsulada “medicalizando” las conductas. Es preciso empezar a preguntarse en qué medida los ciudadanos han de requerir a sus gobernantes ante determinados hechos, que han permitido, o al menos no han advertido – en cualquier caso en el ejercicio de sus funciones- llegar a este estado de calamidad; un drama humano que tantas veces viven esas personas, y hasta el extremo de explicar esas conductas (las de los que se suicidan).
Hechos que no pueden “archivarse” conformándose únicamente involucrando a sus actores, y en su caso “psiquiatrización” esas conductas (todavía es más desesperante cuando los psiquiatras se han ido sustituyendo progresivamente por “quimiatras” ) pero en todo caso arrojando a esos súbditos a los médicos, para que los curen…
… Entonces el Estado, hará oír una vez más su voz, en un discurso henchido de vanidad, preñado de arrogancia. YO, el Estado, te acojo en todo momento, dándote guía y amparo desde que vienes a la vida hasta tu muerte. En mis escuelas te enseño como has de pensar. Nombro a los jueces para que se acate mi ley. Corrijo a los funcionarios que se desvían. Silencio a los rebeldes. Incluso cultivo tu ocio. Y cuando es la enfermedad quien te doblega, te doy médicos y toda clase de píldoras. Los hospitales y manicomios tienen las puertas abiertas para ti. Tú, ciudadano, no tienes derecho ni razón para hacerme ningún reproche. Si no te curas, son ellos, los médicos, los que no te quieren entender. Es, en todo caso, la ignorancia de su ciencia, y no mis desaciertos, la causa de tus males. YO, el Estado, he cumplido con mi compromiso. Mi conciencia social está tranquila.
1.2.- El suicidio como expresión de un desorden social.– Entre los factores que influyen en el suicidio se incluyen desempleo, la depresión y las presiones sociales. KARL MARX, en Acerca del Suicidio (1846) reflexiona y reestructura el informe de JACQUES PEUCHET (†1830, de sus memorias póstumas publicadas en 1838). El suicidio “no aparece como un asunto meramente privado o incluso íntimo sino como un síntoma de falta de organización de nuestra sociedad”. En sus causas, entre otras, indica que “el suicidio está relacionado con la pauperización y el desempleo, en épocas de estancamiento de la industria y de crisis, en épocas de encarecimiento de los alimentos y en los duros inviernos este síntoma es más manifiesto y toma un carácter epidémico”.
Después de más de 180 años el texto de J. PEUCHET – MARX para nada ha perdido actualidad. El texto entrecomillado al final del párrafo anterior describe una situación que bien se podría superponer a la actual, pues va desde la falta o/y precarización del empleo, pasado por la subida de los precios, etc., hasta la pobreza energética. Es terrible que todavía un número considerable de ciudadanos hayan de soportar impotentes tanta miseria, agravada ahora por circunstancias sobrevenías que todos conocen. Paro y marginación social diseñan un tándem de caminar peligroso. Sin duda existe una clara relación entre suicidio y precariedad.
Quedando sin nada en la hora en que cae la noche /// Abjurando toda risible esperanza de funerales /// Sólo nos queda morir oscuramente, sin ruido /// Como corresponde a los vencidos en las supremas batallas. (Los Vencidos, PAUL VERLAINE, † 1896).
Miguel ROJO / Junio 2024
Texto para su difusión libre
NOTA.- Trabajo publicado inicialmente en enero/2022, www.peritajemedicoforense.com. Parece conveniente insistir sobre lo dicho anteriormente, más aún ante la dejadez de quienes por razón de su cargo deberían de haberse interesado hace tiempo por medidas para corregir o al menos paliar la situación, este gran drama humano.
Parte Segunda (Próxima Publicación)
2.- Suicidio y crímenes financieros
2.1.- Suicidio, recesión económica y desempleo
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