ya he reflexionado

Fuente: http://malablancayenbotella.blogspot.com/2011/11/ya-he-reflexionado.html

y Antonio Piera.

domingo 20 de noviembre de 2011
Profundamente. Lo hice ayer, a lo largo de una eterna tarde de temporal y calorcito casero, entrecerrando los ojos con tal intensidad que mi chica debía pensar que estaba yo dormido. Nada más lejos de la realidad. Estaba reflexionándome a mí mismo y debo confesar que lo hacía con cierto apremio porque quería terminar antes del partido del Madrid, que no todo va a ser pensar.

El fruto de mi profunda reflexión ha sido éste: la culpa de todo lo que nos pasa la tiene un hijodeyanqui que responde al nombre de Lloyd Craig Blankfein (el andoba de la foto). Y ya está todo dicho. Bueno, acaso esta tajante afirmación no sea del todo cierta, si nos remontamos a los orígenes de la tragedia. En tal caso -de por sí preocupante- de exceso de documentación, el responsable de todo sería un hombre de oro. O, más concretamente, el hombre de oro, en inglés, Goldman, de nombre Marcus, por asociarse en 1869 con un tal Samuel Sachs para la creación de un Banco al que no tuvieron otra original ocurrencia que denominar Goldman Sachs. Así, crudamente, en corto y por derecho, nació y creció aquel banquito hasta alcanzar un capital social de 74.257.000.000.000 de dólares (no me sobra ni un cero) el año pasado. Prefiero pasar de puntillas sobre la etnia que sugieren estos nombres, porque no es el caso. ¿O sí?

Pero no es el dinero, que también, sino el poder omnímodo de esta entidad financiera -antes Banco de Inversiones– lo que me da que pensar, sobre todo porque administra, además, las mayores fortunas del mundo mundial, como la de la familia Rockefeller. De entrada, hay que decir que GS (familiarmente llamado así) que fue uno de los principales culpables de la crisis financiera de 2008 como partícipe fundamental en el derrumbe deLehman Brothers, recibió como premio y solución a sus pesares la autorización de la Reserva Federal para dejar de ser un banco de inversión y convertirse en un banco comercial. A pesar de su evidente responsabilidad (fue acusado formalmente de fraude en 2010 por las hipotecas subprime), el Banco ya había recibido del Estado, dos años antes, una propina de 10.000 millones de dólares gracias al programa TARP. Claro que no es nada extraño que el gobierno de Obama acudiera en auxilio de la niña de sus ojos. No en vano el GS había colocado en su Administración hasta tres Secretarios del Tesoro y doce altos cargos en asuntos económicos. Cuestión ésta, la de colocar ex-directores generales en puestos clave de la administración pública (conviene no olvidar que buena parte de los ingresos y prebendas de los altos cargos en las grandes compañías les son entregados en forma de productos financieros de la propia entidad, de esos que nadie vende y que consolidan el patrimonio, por lo que es normal que permanezcan así cautivos de la madre que les parió) que están aplicando en Europa sin ninguna vergüenza.

En tiempos de las bárbaras naciones
de las cruces colgaban los ladrones.
Y ahora, en este siglo de las luces,
del pecho del ladrón cuelgan las cruces.

No sé a qué autoría responden estos versos que me parecen el paradigma de la situación actual. Pero, ahora que tanto se habla de LOS MERCADOS, interesa saber quién anda detrás de los intereses especulativos y cómo se lo montan. Porque, si no, somos hasta capaces de creernos que el enemigo es la Merkel o el tonto del Sarkozy, y os juro que no es el caso.

Veamos, nombre por nombre: el amigo Papandreu era hasta hace poco el jefe de los griegos y valeroso gestor de una crisis que tuvo su punto de partida en el engaño de la deuda gracias al que se consiguió de matute la entrada en el Euro para reventar luego la cosa desde dentro. ¿Quién gestionaba el Banco central griego en aquél periodo (1994-2002)? Casualmente, un ex-altocargo de GS de nombre Lucas Papadémos. No me jodas. ¿El mismo Papadémos que acaba de ser nombrado Primer Ministro de Grecia tras el descalabro del buenazo de Yorgos por atreverse a plantear la hipótesis de una consulta al pueblo? Sí señor. Ya es casualidad, ¿no? Prosigamos.

En Italia sobraba Berlusconi, poco serio para la que está cayendo. ¿Qué hacemos? Pues que dimita y se nombra nuevo gobierno bajo la dirección de un “técnico” en los asuntos de la pasta. ¿Pues a quién se nombra Presidente del Consejo? Sin discusión, a un tal Mario Monti, casualmente Consejero Internacional de Goldman Sachs desde 2005. ¡Coño! Claro que se trata del más indicado puesto que viene recomendado por Mario Draghi, nuevo presidente del Banco Central Europeo y, ¡qué casualidad de nuevo! vice-presidente de GS para Europa de 2002 a 2005 y autor en 2010 de un jugoso estudio sobre el mercado único europeo por encargo de Durao Barroso. Méritos le sobran al personaje, a lo que parece. Sobre todo si recordamos que el bueno de Draghi dirigía el Banco Central Italiano mientras su país acumulaba una de las mayores deudas del planeta.

¿Seguimos con Portugal? ¿Cómo os queda el cuerpo al saber que el recién dimitido director del departamento Europa del FMI (Fondo Monetario Internacional), el portugués Antonio Borges, uno de los artífices del euro en el país vecino y supervisor de los préstamos de 30.000 millones a Grecia y 22.500 millones a Irlanda, había sido durante ocho años (2000-2008) dirigente de GS Internacional?

¿Irlanda? ¿Alguien dijo Irlanda? Otro ex-presidente de Goldman Sachs International, que sigue siendo uno de sus administradores, el irlandés Peter Sutherland, jugó un papel clave en el antes mencionado salvamento de Irlanda. ¿A alguien le extraña que llegara tanto dinero a reflotar la isla verde? Todo esto por no mencionar a otras piezas de GS como el francés Fabrice Tourre, factótum del escándalo Abacus, Otmar Issing, ex-presidente del Bundesbank o Paul Deighton, 22 años en Goldman Sachs, ahora directorgeneral del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012.

Todos en la Trilateral, todos en el Club Bildelberg, estos y no otros son los amos del mundo, los que cambian gobiernos y constituciones por encima de cualquier democracia. Ésta -no otra- es la triste realidad ante la que solo la fuerza de los pueblos unidos podrá encontrar una respuesta

¡Ah!, si tras leer esto no se os quitan las ganas de votar es que os merecéis lo que nos pasa. Vaya, ¡qué radical me ha salido la frase! Yo, que en éstas me abstengo, también me incluyo en la lista de meritorios. O todos unidos, amigos míos, o no hay salida.

Nota. Para los interesados, dos libros: http://www.planetadelibros.com/el-banco-libro-50017.html y “El Instituo Tavistock” de Daniel Estulin.
Publicado por Antonio Piera a las 17:42

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