Por delante y por detrás

Fuente: Iniciativa Debate/Paco Bello                                                                     

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No se me ocurre mejor día que este para recordar y mostrar mi admiración por el más grande entre los grandes. Y me refiero al Rubianes persona: al humano sin filtros, con criterio, con personalidad. Me refiero a esa rara avis, y no al artista.

Hoy es un gran día, decía, para recordar al eterno Pepe. Porque hoy, dicen las buenas y muy timoratas y frágiles lenguas, que hay que tener mucho cuidado con lo que se dice y con lo que se quiere, porque si nos pasamos de ambiciosos –y ambición es también querer poder cantar un rap sin que te metan en la cárcel o poder llevar algo amarillo sin que te impidan pasear, o poder contar un chiste del mierda de Carrero Blanco sin acabar en los juzgados–, podemos despertar al fascismo, y provocar ‘un cierre por arriba’ (como si quedara algo por cerrar). “Qué mal todo”.

Es un día estupendo para no sentirnos responsables de los que nunca nos han delegado su responsabilidad; para no ejercer de Prometeo ni de Atlas, para reírnos del festival del surrealismo y la mentira que se han montado en los medios, y ya puestos para ciscarnos en el Artículo 2 de la podridísima y prostituidísima Constitución y en toda la casta de la política profesional y en sus mecenas/capos/señores.

Sí, ahora también es el momento de responder a esta fundamental pregunta: ¿Cree usted que la unidad de España está en peligro?

Miren ustedes, aunque alguno no lo crea, nunca ha sido nuestro problema si España se rompe, se trocea o se licua… que le den mucho por detrás y por delante a su unidad. Tenemos muchos problemas: de desigualdad, de relaciones, de general ausencia de criterio y compromiso. Muchos, muchísimos, graves hasta la exageración, y ninguno de ellos, ni el más insignificante, es el de cómo se dibuja España en un mapa.

Pero podemos seguir haciendo el necio ejerciendo de palmeros, viendo cómo hasta la apariencia de Estado de Derecho ha quedado convertida en cenizas, y conformarnos. O al menos podemos perder el miedo y hablar tan claro como este gallego inmortal. Porque no le debemos nada al régimen, y si tenemos alguna deuda con alguien, será la de no menospreciar a su sociedad con nuestra ‘debida’ precaución dialéctica.

Hoy no hay nada que celebrar, pero sí mucho que no callar.

Por si alguien quiere disfrutar este documento del año 2006:

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