El Task Force y los huevos del águila.

Fuente:  https://forocontralaguerra.org/https://lapupilainsomne.wordpress.com/javiergosanchez09@gmail.com  /Javier Gómez Sánchez                                                                                                30 ENERO, 2018

Los patrocinadores norteamericanos de la contrarrevolución cubana se encuentran en una encrucijada. Los impulsores de la política anticubana, con gran influencia en el gobierno republicano de Donald Trump, tienen claros cuáles son sus objetivos pero no parece lo mismo en cuanto a los medios para lograrlos. La retórica sobre el uso de Internet y las tecnologías digitales para favorecer la caída del actual o un próximo gobierno socialista en Cuba  tiene ante sí las distintas variantes que las influencias cubanoamericanas en la Casa Blanca, según cada época, han fomentado en los últimos 20 años.

En este 2018 sobre la mesa norteamericana se tienen todas las posiciones y estilos de contrarrevolución creados en Cuba primero por el gobierno de William Clinton durante los 90, luego en el gobierno de George W. Bush en la primera década del 2000, así como la que surgió de la transición hacia la segunda década y más recientemente la creada por la política de Barack Obama.

El anuncio gubernamental del lanzamiento de una Internet Task Force para promover la subversión bajo la retórica de ¨promover flujo de información en Cuba¨, declara que: ¨El grupo de trabajo examinará los desafíos tecnológicos y las oportunidades para ampliar el acceso a internet y los medios independientes en Cuba¨.  La intención es clara: Lograr a través de la capacidad tecnológica que los medios de comunicación en Internet financiados y apoyados como parte de los programas de cambio de régimen en Cuba, puedan ser accesibles en la red para los cubanos.

Pero resulta que parte de los proyectos creados con asesoría y financiamiento norteamericano son perfectamente visibles al navegar en internet desde Cuba. Todas las páginas web de medios ¨independientes¨ lanzados o reclutados para integrarlas a la estrategia del gobierno de Obama, mayormente durante los años 2014 y 2015, pueden ser leídas sin obstáculo alguno en Cuba con solo buscarlas en Google: La plataforma política Cuba Posible, los proyectos ¨periodísticos¨ El ToquePeriodismo de BarrioEl Estornudo, la revista privada cubanoamericana On Cuba y la web de selección de noticias Cartas desde Cuba.

La neo contrarrevolución dedicada al cultivo de una socialdemocracia alternativa al socialismo cubano no padece ningún obstáculo tecnológico, por el contrario algunas de sus webs .com poseen capacidades mayores que las de esos revolucionarios, que manejando plataformas de blogs de alojamiento gratuito, y en muchos casos teniendo poco acceso a Internet,  casi han constituido el único escollo que se han encontrado.

No es raro que varias de estas páginas aparezcan con mejor posicionamiento en búsquedas desde Cuba que muchas páginas del Estado Cubano.

¿Entonces qué medios que hoy no lo son pretende la Task Force hacer visibles para los cubanos? Es de imaginarse que se trate de los medios digitales de la Era W. Bush, que a diferencia de los de  la Era Obama se declaran abiertamente por la caída del socialismo en Cuba y que las autoridades de la isla, en una decisión soberana, mantienen bloqueados desde la mayoría de los accesos a la red: 14 y medio de la Sra. Yoani Sánchez. Las plataformas de desinformación y creación de rumores Cibercuba, y Diario de Cuba. Las webs de las empresas políticas ¨Somos Mas¨ del Sr. Eliecer Ávila y ¨Otro 18¨, proyectos para la¨utilización de las vías electorales existentes¨ en Cuba.

Se debe recordar que la Sra. Sánchez, financiada con premios y publicaciones, cumplió junto con otros la función de ser pioneros del uso de Internet por la estrategia norteamericana hacia Cuba. El eslabón evolutivo entre la disidencia tradicional y el circuito de la neo contrarrevolución socialdemócrata.

Se trataría también de lograr un mejor funcionamiento en Internet de los grupos “disidentes” más tradicionales: Las Damas de Blanco, UNPACU, etc, los cuales, a  diferencia de los antes mencionados, tienen la simpatía de los sectores más agresivos de la comunidad cubanoamericana de Miami, incapaz de asimilar el discurso socialdemócrata.

A esta época se remontan otras intenciones de uso de Internet como Cubanet y la web de Radio y Televisión Martí, también bloqueadas en Cuba.

En un encuentro con estudiantes y profesores en la Universidad Central de las Villas, aun con Obama en la presidencia, ante la pregunta de si el bloqueo de esas webs no era un error al ofrecerles más notoriedad y convertirse en un recurso propagandístico a su favor en aras de la ¨libertad de expresión¨, respondí que consideraba que los norteamericanos pueden ser generosos en lo que financian pero no botan el dinero, esas webs son productos en el mercado del financiamiento político e impedirles su objetivo de ser leídas en Cuba equivale a devaluarlas al carecer de sentido financiarlas.

Es por eso que los norteamericanos están interesados en que lo que pagan se ¨vea¨ en Cuba, de lo contrario estarían botando el dinero.

Aunque los grupos disidentes tradicionales no han dejado de recibir financiamiento norteamericano, en la Era Obama los patrocinadores se inclinaron más hacia la combinación de la acción comunicacional en Internet con el aprovechamiento del debate crítico sobre las políticas económicas fomentado en la sociedad cubana por la dirección del PCC.

Penetrar ese debate, posicionarse dentro de él, apoderarse de las ideas desarrolladas por los revolucionarios y presentarlas como propias hasta lograr que una masa de lectores las identificara como suyas, lograr convertir esos lectores en seguidores y finalmente en militantes de una ideología socialdemócrata, que presentada como una ¨alternativa¨, funcionara  opuesta a la ideología socialista del PCC. Esta corriente, cuyos  diseñadores han planteado que el obstáculo para sus propósitos en Cuba son los comunistas, contó con impulsores en el cabildeo político estadunidense como el empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas, pero muy pocas simpatías de los representantes de la vieja mafia anticastrista como el senador republicano Marco Rubio.

La simpatía de Rubio y compañía estaba más con la disidencia tradicional que venía de los 90 muy desacreditada moralmente, penetrada ampliamente por la Seguridad del Estado, sin influencia ninguna en la sociedad cubana.

En cambio, la neo contrarrevolución socialdemócrata fue diseñada para sortear los males de su predecesora tradicional, utilizando herramientas de comunicación mucho más complejas, aprovechando el ambiente diplomático y la visita del presidente norteamericano a Cuba, fomentando la desunión de criterios entre los revolucionarios, permitiéndoles a sus protagonistas ganar el mayor tiempo posible conn vistas a los escenarios de la Reforma Constitucional y el fin del período de Raúl Castro en el cargo de Presidente, creando condiciones ante el relevo de la llamada Generación Histórica. Una situación nueva que requeriría dejar de ¨buscar un resultado diferente con los mismos métodos¨, como dijera el propio Obama, refiriéndose indirectamente a las estrategias tradicionales.

Pero la estrategia pública y principal la decide quien este en la Casa Blanca, y el viejo anticastrismo, del que Marco Rubio es la cabeza más visible, logró inmediatamente que Trump echara por tierra el diseño de la administración  Obama y terminara prácticamente eliminando la embajada que este abrió en La Habana.

Sin embargo, los programas de subversión, no se rigen completamente por mandato presidencial (En definitiva un presidente puede cambiar cada 4 años), sino por desarrollos operacionales, que pueden tener alguna influencia del ejecutivo, pero que en la sombra mantienen su curso estratégico según los análisis que realizan las agencias estadounidenses, incluyendo la CIA.

Lo cierto es que aparentemente, más allá de los vaivenes, nadie ha quedado desatendido por los patrocinadores: Ni los tradicionales, ni los híbridos de la ciberdisidencia, ni la neocontra socialdemócrata. En definitiva, todos han nacido de huevos de la misma águila: Del trabajo de la Oficina de Intereses, de los premios monetarios, de los eventos en el extranjero, de las becas en universidades, del financiamiento de fundaciones.

Con una renovada Task Force para Cuba, con la que el gobierno de Trump admite que Internet ha sido y sigue siendo una herramienta eficiente para buscar cambios de régimen, no nos extrañemos si el aparato de medios que tanto gritó defendiendo el ¨Legado de Obama¨ , no comience a moderar su postura , tal vez defendiendo solidariamente el ¨derecho a la libertad de expresión¨ de las páginas que se intenten hacer visibles en Cuba, para irse acoplando a los nuevos acomodos que surjan a lo largo de esta administración presidencial.

Han demostrado, como recientemente con el intento de utilización de la candidatura a diputados de los 5 Héroes para la campaña por demeritar al sistema electoral cubano, que si hay algo que los integrantes del aparato obamista poseen es habilidad en el aprovechamiento de contenidos en Internet.

Que se hable de ¨medios independientes¨ es lo mejor que han escuchado desde que Trump entró a la Casa Blanca.

Es un indicio de que la bandera de las barras y las estrellas puede seguir cubriéndolos a todos y para el beneficio de todos.

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