La crítica y la confrontación de fuentes, junto con la comprensión del contexto de quien la escribe, son claves del oficio de historiar. A pesar de ello, hay veces que los más serios estudiosos caen en las trampas de las fuentes. Pongamos dos ejemplos: en prácticamente todos los libros de historia de la mal llamada conquista de México
se establece que el 8 de noviembre de 1919 Motecuzoma habría entregado la soberanía del inexistente imperio mexica. Y lo repiten tantos libros porque en las fuentes está así establecido, por ejemplo, de manera muy plástica, el Códice Florentino en la versión traducida por Miguel León-Portilla en su Visión de los vencidos. Sin embargo, ¿cuántos de quienes escribieron el significado del discurso de Motecuzoma lo escucharon? Sólo una persona: Hernán Cortés… y aunque hemos mostrado que las coas no pudieron ser así, la mayoría lo siguen creyendo con base en una sola fuente de primera mano sin someterla a la crítica.