En uno de los puntos de salida de cayucos del norte de África, se inaugura un espacio construido con materiales locales para la formación y el empleo


Kayar es el típico pueblo pesquero de Senegal, con una playa llena de cayucos y una lonja donde cada tarde decenas de muchachos descargan las capturas del día. Aquí, a diferencia de Gorée, Casamance o Saint Louis, apenas se ve un turista. Sin embargo, en unas dunas próximas al pueblo ha brotado un hotel con sus 20 habitaciones, su recepción, sus zonas comunes y hasta un agujero en la arena que algún día será una piscina. Eso sí, no es un alojamiento corriente. El hotel escuela hogar Baobab, que se inauguró el pasado sábado, nace con el objetivo de ser un espacio de formación para dar oportunidades laborales a los jóvenes de la zona, que en los últimos años han optado masivamente por la emigración hacia España. De ellos mismos surgió la idea.











