

La rabia. La rabia. ¿La rabia de las mujeres negras de dónde viene? ¿La rabia de las mujeres negras cuándo empezó y cuándo fue, por primera vez, expresada? Hablo de una rabia que he descubierto dentro de mí misma, dentro de mis primas, dentro de mis tías, dentro de mi madre.
Esta rabia no la causó el racismo, aunque haya hecho su parte. Esta rabia no es consecuencia del feminismo, aunque haya contribuido a liberarla. Para entender su origen hay que bajar hasta el principio del dolor.
Hace cinco siglos, durante la trata trasatlántica de esclavos, nació una marca que dejó una herida profunda en la psique de las mujeres que son evidentemente negras: las que se miran al espejo y no pueden pensar que son otra cosa. Esta rabia ancestral se comparte a través del ADN. Una huella de dolor tatuada en el inconsciente que está esparcida por el mundo.
Esta rabia es hija directa de la tristeza. Y esta tristeza es producto de sostener el silencio. Por eso existe. Es una tristeza que nos obliga a la no comunicación. A no poder expresar lo que se piensa de la forma en que se piensa. A no poder decir lo que una siente de la forma en que se siente. Y estar condenadas a la soledad del silencio.



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