Quienes luchan por cambiar el mundo lo conocen bien

Fuente: https://kaosenlared.net/quienes-luchan-por-cambiar-el-mundo-lo-conocen-bien/                                                               Vijay Prashad                                                                                   19 de noviembre de 2022

En 1845, Karl Marx escribió algunas notas para La ideología alemana, un libro que escribió con su íntimo amigo Friedrich Engels. Estas notas fueron encontradas por Engels en 1888, cinco años después de la muerte de Marx, y publicadas bajo el título de Tesis sobre Feuerbach. La undécima tesis es la más famosa: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

Durante los últimos cinco años en el Instituto Tricontinental de Investigación Social hemos considerado esta tesis con mucho cuidado. Su interpretación más aceptada es que en ella Marx insta a las personas no solo a interpretar el mundo, sino también a intentar cambiarlo. Sin embargo, no creemos que esto capte el sentido de la frase. Creemos que lo que Marx está diciendo es que quienes intentan cambiar el mundo tienen un mejor sentido de sus limitaciones y posibilidades, ya que se encuentran con lo que Frantz Fanon llama el “bloque de granito” del poder, la propiedad y el privilegio que impide un tránsito fácil de la injusticia a la justicia. Por eso, en el Instituto Tricontinental desarrollamos nuestro análisis a partir de la sabiduría acumulada a lo largo de los años por los movimientos políticos y sociales. Creemos que quienes luchan por cambiar el mundo tienen cierta claridad sobre las estructuras que lo definen.

Los movimientos populares de todo el mundo surgen de las ganas y las esperanzas de las y los trabajadores y campesinos, de personas explotadas para que unos pocos acumulen capital y oprimidas por jerarquías sociales. Si suficientes personas se niegan a someterse a los hechos persistentes del hambre y el analfabetismo, sus acciones podrían convertirse en una rebelión, o incluso en una revolución. Esa negativa a someterse requiere claridad y confianza.

La confianza es misteriosa, a veces es una fuerza de la personalidad, a veces llega por fuerza de la experiencia. La claridad viene de saber cómo funcionan los sistemas de explotación y opresión y quién mueve sus palancas. Este conocimiento surge de las experiencias vitales y laborales, pero se agudiza en la lucha por trascender estas condiciones.

La confianza y la claridad que se construyen en la lucha pueden disiparse fácilmente si no se acumulan en una organización, como una organización campesina, una organización de mujeres, un sindicato laboral, un grupo comunitario o un partido político. A medida que estas organizaciones crecen y maduran, incorporan el hábito de llevar a cabo investigaciones dirigidas por el pueblo y, al hacerlo, construyen una consciencia histórica, un análisis de la coyuntura política y una evaluación clara de los vectores de jerarquía.

El proceso de producción de investigación militante está en el corazón de la entrevista que le hicimos a R. Chandra de la Asociación de Mujeres Democráticas de India (AIDWA) para nuestro dossier 58 (noviembre de 2022). Chandra nos cuenta la historia de cómo las militantes de AIDWA condujeron encuestas en el sureño estado de Tamil Nadu para comprender mejor las condiciones laborales y de vida de las mujeres allí. En la entrevista, ella explica cómo estas encuestas han proporcionado información sobre la explotación y la opresión que se ha convertido en la base de las campañas de AIDWA. A través de esas campañas, la organización ha aprendido más acerca del  “bloque de granito” del poder, la propiedad y el privilegio. El proceso de ida y vuelta entre encuestas y lucha le ha permitido a AIDWA construir su teoría y fortalecer su lucha.

Chandra entra en detalles para mostrarnos cómo AIDWA diseñó las encuestas, cómo las militantes locales las aplicaron, cómo sus resultados llevaron a luchas concretas y cómo capacitaron a integrantes de AIDWA para desarrollar un análisis claro de su sociedad y de las luchas necesarias para superar los desafíos que enfrenta la gente.  “Las integrantes de AIDWA ya no necesitan la ayuda de una profesora”, nos cuenta Chandra. “Ellas formulan sus propias preguntas y realizan sus propios estudios de campo cuando comienzan a trabajar sobre un asunto. Dado que saben el valor que tienen las investigaciones, se han convertido en una parte fundamental del trabajo local de AIDWA, llevando esta investigación a las campañas, discutiendo los hallazgos en nuestros diversos comités y presentándolos en nuestras distintas conferencias”.

Esta investigación militante no solo produce conocimiento de las jerarquías que operan en un lugar particular, sino que también capacita a las militantes para convertirse en nuevas intelectuales de sus luchas y en lideresas en sus comunidades.

A lo largo de los años, con base en entrevistas con líderes de movimientos de África, Asia y América Latina, el equipo del Instituto Tricontinental de Investigación Social ha comenzado a desarrollar su propia metodología de investigación militante, una metodología para construir conocimiento a partir de la praxis. Esta metodología tiene cinco ejes principales:

  1. Nuestros investigadores e investigadoras se reúnen con líderes de los movimientos populares y les hacen largas entrevistas sobre lo siguiente:
    1. La historia del movimiento.
    2. El proceso de construcción del movimiento.
    3. Las limitaciones y los puntos fuertes del movimiento.
  2. A continuación nuestro equipo estudia la entrevista, lee atentamente la transcripción y ofrece un análisis de lo que el movimiento ha resumido y qué tipo de teoría ha desarrollado. El texto inicial puede ser difundido como una publicación del Instituto Tricontinental de Investigación Social, como lo hemos hecho con las entrevistas a K. Hemalata, presidenta de la Central de Sindicatos de la India, S’bu Zikode de Abahlali baseMjondolo, el movimiento de habitantes de barracas de Sudáfrica y Neuri Rossetto del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil.
  3. A partir del análisis presentado en la entrevista, las y los investigadores extraen los principales temas que les parecen útiles y toman nota para estudiarlos más a fondo. A continuación, estos temas se comparten con las y los líderes del movimiento para que hagan sus aportes.
  4. Cuando se llega a un acuerdo sobre estos temas, nuestros investigadores —a veces junto con investigadores del movimiento, otras veces por su cuenta— trabajan en la construcción de un proceso de estudio mediante la lectura de literatura académica relevante y la realización de más procedimientos de investigación en coordinación con el movimiento, como otras entrevistas o encuestas. Esta investigación constituye el núcleo del proyecto.
  5. A continuación, se analiza la investigación y se redacta un texto que se comparte con  líderes del movimiento para escuchar sus aportes y críticas. Finalmente, se produce un texto para su publicación en colaboración con el movimiento.

Así es como desarrollamos nuestra manera de hacer investigación militante, que aprendimos de organizaciones como AIDWA.

Mientras publicábamos nuestro dossier sobre investigación activista, jefes de Estado y representantes de todo el mundo se reunieron en Sharm El-Sheikh (Egipto) en la 27a Conferencia de las Partes (COP) para la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, una conferencia distanciada del ánimo de los pueblos. Se trata de la 27a COP, financiada, entre otros, por Coca-Cola, una de las mayores abusadoras del agua del planeta. Mientras tanto, en El Cairo, no muy lejos de esta ciudad turística, el activista de derechos humanos Alaa Abd El-Fattah continúa en la cárcel, donde lleva una década. Decidió intensificar su huelga de hambre dejando de beber agua, recurso que es cada vez más privatizado por empresas como Coca Cola y robado, como dice Guy Standing, de los Blue Commons. Nada bueno saldrá de esta COP, no habrá ningún acuerdo para evitar la catástrofe climática.

El año pasado asistí a la reunión de la COP26 en Glasgow. Mientras hacía cola para una prueba PCR, conocí a un grupo de ejecutivos petroleros, uno de los cuales miró mi credencial de prensa y me preguntó qué hacía en la conferencia. Le dije que recientemente había informado sobre una situación horrenda en Cabo Delgado, al norte de Mozambique, donde el pueblo estaba en abierta rebelión contra un proyecto de extracción de gas dirigido por las empresas Total y Exxon Mobile, francesa y estadounidense respectivamente. A pesar de las ganancias generadas por el gas extraído de su región, la población continuaba viviendo en una pobreza abyecta. En vez de hacer frente a esta desigualdad, los gobiernos de Mozambique, Francia y Estados Unidos alegaron que los manifestantes eran terroristas y le pidieron al ejército de Ruanda que interviniera.

Mientras hacíamos cola, uno de los ejecutivos petroleros me dijo: “Todo lo que dice es cierto. Pero a nadie le importa”. Una hora más tarde, en una sala de Glasgow, me preguntaron mi opinión sobre el debate climático, cuyos términos han sido moldeados por ejecutivos de combustibles fósiles y privatizadores de la naturaleza. Esto es lo que dije:

Un año después, desgraciadamente, esta intervención sigue vigente.

Instituto Tricontinental de Investigación Social

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