La muerte de Yamileth: 17 años, universitaria y voluntaria animalista víctima de la represión

Fuente: https://wayka.pe/la-muerte-de-yamileth-17-anos-universitaria-y-voluntaria-animalista-victima-de-la-represion/      Ghiomara Rafaele                                                                           10 Ene, 2023

La muerte de Yamileth: 17 años, universitaria y voluntaria animalista víctima de la represión

La masacre del día 9 de enero de 2023 a manos de la Policía Nacional del Perú y el Ejército acabó con la vida de 17 personas en Puno. Una de ellas es Yamileth Aroquipa, adolescente de 17 años, estudiante de Psicología y voluntaria en un albergue de animales abandonados de la ciudad de Juliaca.

Yamileth Aroquipa Hancco tenía 17 años cuando un proyectil -que aún medicina forense debe confirmar si se trata de una bala perdida o perdigón- atravesó su vientre y la mató durante las protestas en Juliaca. Ese día, ella había salido con su familia a comprar alimentos cerca al aeropuerto. Los autos, mototaxis o motos ya no transitaban por la zona y caminar era la única manera de llegar a su destino. A dos cuadras de allí, un disparo acabó con los sueños de Yamileth.

“Estábamos los cuatro: mi hija de 15 años, su papá, yo y mi Yamileth. Decidí caminar un poco más adelante, a cinco o seis metros. Ella se quedó con su hermanita. En eso, Yamileth le dijo a mi otra hija me duele el estómago, me duele, avanza y se cayó”, narra su madre Dominga.

La represión no tuvo límites, a pesar de que la familia Aroquipa se encontraba a dos cuadras del aeropuerto de Juliaca, un disparo atravesó el cuerpo de Yamileth quien no se había dado cuenta de que había sido herida y falleció en ese mismo instante. Tampoco su familia se percató hasta que cayó en el suelo. Tuvieron que llevarla cargando, debido a la falta de movilidad y en la posta confirmaron lo que tanto temían: el deceso del orgullo de Dominga y Dionisio.

Dionisio Aroquipa y Dominga Hancco piden justicia por el asesinato de su hija Yamileth. Fuente: Entre Patas Facebook.

Ambos padres exigen justicia por su hija asesinada durante las protestas en Puno: “Me han matado a mi hija. Recién salió del colegio y le quitaron la vida. Pido justicia para mi hija”, declaró su madre.

Su papá pide que sea reconocida: “Queremos que sea reconocida. Ella ni  siquiera fue a la protesta. No hacemos vandalismo ni nada de lo que dicen”.

UNA VIDA TRUNCADA

Su padre la describe como una hija alegre, responsable y soñadora. Las limitaciones económicas y las brechas educativas no habían detenido a Yamileth. Ni bien culminó el colegio logró ingresar a la Universidad de Aquino Bolivia (UDABOL) en Cochabamba y durante las vacaciones regresaba a casa para recuperar el tiempo que no pasaba con su familia.

“Mi hija tenía 17, estudiaba en el segundo semestre de la universidad y se nos va. Una niña consciente, ella no estaba en la protesta. ¿Cómo puede pasarnos esto? Recuerdo que ella todas las mañanas me levantaba y me decía ‘papito’. Ahora mi niña me deja un lugar vacío. Nosotros estamos destrozados”, relata su padre Dionisio Aroquipa.

Yamileth era la hija mayor y un ejemplo a seguir para sus dos hermanos. Además de estudiar Psicología, quería estudiar una segunda carrera y era voluntaria en el albergue para animales “Entre patas”. Iba todos los domingos con su bicicleta a llevar comida a los perritos y gatitos de la ciudad de Juliaca.

“Yamileth se incorporó para llevar comida en uno de nuestros ambientes para los animales abandonados. Llevaba comida los días domingo. Estábamos en contacto con ella cuando nos enteramos de que una proyectil le alcanzó”, nos comenta una compañera del albergue Entre Patas.

Relación de las 17 víctimas de la represión policial y militar en Juliaca. Fuente: Red de Salud San Román.

Y es que el cariño por los animales no era reciente, desde pequeña Yamileth quería apoyar y participar socialmente. “Voy a apoyar, papi. Quiero ser responsable, quiero aprender”, le decía a su papá. Pero esas palabras no volverán a ser escuchadas ni por su padre, madre ni hermanos.

Aún no saben qué fue lo que acabó con la vida de su hija. Están a la espera de la necropsia para determinar si es una bala perdida o un perdigón. Lo único que saben es que no volverán a ver a Yamileth, su hija que estudiaba bastante para sacar adelante a su familia, su niña que iba cada domingo a llevar comida a animales abandonados. Aquella joven puneña que llenaba de orgullo a la familia Aroquipa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.