EEUU no quiere una escalada en el Estrecho de Ormuz

MPR21                                                                                                                    Redacción                                                                                                                    06/05/26

 

La guerra contra Irán fracasó en tierra y en el mar no tiene pinta de prosperar. Estados Unidos está dando marcha atrás también en el Estrecho de Ormuz, que es una “fiesta” con demasiados invitados a controlar.

Uno de ellos es Emiratos Árabes Unidos que, si bien se ha tomado la guerra como cosa propia, también funciona como víctima de la misma. El martes denunció unos ataques que atribuyó a Teherán y que avivaron los temores de reanudación de las hostilidades.

Pero Trump ha optado por la prudencia, algo completamente insólito en alguien acostumbrado a la incontinencia. Es el reconocimiento de otro fracaso con Irán y la imposición del modelo impuesto desde 1953 en Corea: una guerra sin fin, un estado de guerra sin guerra.

Marco Rubio declaró ayer que la guerra había terminado y Trump repitió que los ataques no significaban una reanudación de la guerra. Por lo demás, el presidente confirmó que Estados Unidos continuaría trabajando para reabrir el Estrecho. Posteriormente, aseguró que los precios del petróleo volverían a bajar en los próximos días. Sin embargo, también sostuvo que, tal como están las cosas, la tensión podría prolongarse dos o tres semanas más.

La declaración se produce pocos días después de que anunciara al Congreso estadounidense que la guerra había terminado. Una dualidad en el discurso que contribuye a enturbiar aún más una situación que ya de por sí dista mucho de ser clara.

También Macron reaccionó públicamente ante los ataques a Emiratos. Los denunció como inaceptables y reafirmó el apoyo de Francia. También pidió la seguridad total de la región y la garantía de la libertad de navegación marítima.

Es otra de sus absurdas derivas retóricas: el presidente francés es el máximo exponente de la piratería contra la “flota fantasma” cuando se trata de buques rusos, pero se lamenta de los ataques contra los mercantes en Ormuz.

Por su parte, Irán no se muerde la lengua y desafía a los imperialistas. El presidente del Parlamento, Mohammed Bagher Ghalibaf, ha afirmado que el enfrentamiento con Estados Unidos aún no ha comenzado.

Emiratos Árabes Unidos deporta a 15.000 trabajadores pakistaníes

Emiratos Árabes Unidos tampoco parece conforme con el posicionamiento de Pakistán. El fin de semana pasado detuvo y deportó a 15.000 trabajadores pakistaníes, muchos de ellos musulmanes chiítas, que no han sido acusados de nada.
Las deportaciones estuvieron acompañadas de detenciones, confiscación de los moviles, traslados entre los centros de detención y vuelos de expulsión a su país de origen.

Los trabajadores fueron expulsados sin que se les diera la oportunidad de retirar sus fondos de los bancos.

Muchos de los deportados habían pasado décadas trabajando en Emiratos Árabes Unidos, donde las remesas de los migrantes siguen siendo una fuente fundamental de ingresos para las familias y de divisas para Pakistán.