¡Bienvenidos a Xinjiang!

Chen Daojiang*
Ahora que la primavera embellece la Ciudad de México, con las jacarandas en flor y el aire lleno de vida, quisiera compartir con ustedes la también hermosa China. Hoy los invito a adentrarse en Xinjiang, la región administrativa de nivel provincial más extensa del país. En el año 60 aC, el mismo en que César fue elegido cónsul de la República romana, la dinastía Han estableció el Protectorado de las Regiones Occidentales, marcando la incorporación formal de Xinjiang al territorio chino. Rodeada por las montañas Tian Shan y nutrida por la civilización de la Ruta de la Seda, Xinjiang ocupa aproximadamente una sexta parte del territorio nacional. Permítanme compartir con ustedes, desde cuatro aspectos, el rostro contemporáneo de esta tierra donde convergen múltiples culturas.

Xinjiang cuenta con una gobernanza de base sólida y eficaz. En la aldea Qianjin del municipio de Qiagelake, en el distrito de Wensu de la prefectura de Aksu, acaba de concluir una singular actividad de canje de puntos. Un vecino, Kanji, acumuló puntos ayudando a limpiar los patios de personas mayores que viven solas y los canjeó por utensilios de cocina, detergente y material escolar para sus hijos, con una sonrisa de satisfacción. Este sistema convierte tareas comunitarias –como el cuidado del entorno, el aprendizaje del idioma común nacional y el voluntariado– en incentivos concretos, activando los “nervios” de la gobernanza de base y fomentando un modelo de participación y beneficio compartidos.

Xinjiang se consolida como una plataforma de apertura de alto nivel. En la zona de Horgos, la experiencia del empresario Nie Yunlong refleja la rapidez propia de las zonas de libre comercio. En agosto del año pasado, su empresa de cadena de suministro se registró y, de inmediato, recibió un pedido urgente de exportación de automóviles. Gracias al sistema de ventanilla única y al canal verde, logró completar el registro y iniciar operación en el mismo mes. Desde el establecimiento de la Zona Piloto de Libre Comercio de China (Xinjiang), Horgos ha optimizado continuamente su entorno empresarial y ha impulsado reformas para agilizar trámites, transformando sus ventajas geográficas en motores de desarrollo.

Xinjiang mantiene la unidad y la armonía entre los distintos grupos étnicos. En otoño, en la comunidad Guyuanxiang del distrito de Tianshan, en Urumqi, se celebra animadamente el “banquete de cien familias”. Mujeres uigures preparan arroz pilaf, mientras vecinos Han elaboran dumplings; residentes de distintos grupos étnicos se reúnen para compartir comida y conversación. “Debemos mantenernos unidos como los granos de granada”, recuerda el secretario del comité comunitario Zhang Yaowen, evocando las palabras del presidente Xi Jinping. En los últimos años, Xinjiang ha promovido plataformas de convivencia, aprendizaje, trabajo y disfrute compartidos, fortaleciendo la solidaridad y la ayuda mutua entre todos los grupos étnicos.

Xinjiang impulsa la preservación y el desarrollo innovador de la cultura tradicional. En el casco antiguo de Ili, los visitantes pueden experimentar técnicas tradicionales como la pintura sobre piel de caballo o la marroquinería en talleres de patrimonio cultural inmaterial; en Turpan, artesanos promocionan la cerámica tradicional a través de transmisiones en vivo; en Urumqi, una joven diseñadora integra estética contemporánea en el papel de corteza de morera, un “fósil viviente” de la historia del papel, y lo transforma en piezas decorativas y luminarias. Hoy, el patrimonio cultural inmaterial de Xinjiang ya no es una reliquia estática, sino una experiencia viva, compartible y accesible, que cobra nueva vitalidad gracias a la innovación.

Amigos mexicanos: su tierra también es cruce de civilizaciones antiguas y cuna de diversidad e inclusión. Los invito cordialmente a visitar Xinjiang, a recoger con sus propias manos una uva madura y a escuchar en vivo la melodía de un dombra. Estoy seguro de que verlo con sus propios ojos valdrá más que mil palabras.

* Embajador de China en México