Fuente: La Jornada José Steinsleger 19.10.22
El asesinato de Aldo Moro nunca fue esclarecido. Pero indirectamente logró su objetivo: nadie volvió a mencionar el compromesso storico entre democristianos (PDC) y comunistas (PC). A meses del crimen, muere el papa Juan Pablo I (28 de septiembre de 1978). Albino Luciani apenas dura 33 días en el trono de Pedro. Según el Vaticano, su familia no autorizó la autopsia del pontífice.
En las antípodas teológicas de Luciani, el arzobispo de Cracovia Karol Wojtyla (cruzado anticomunista y amigo de Washington), ocupa la vacante con el nombre de Juan Pablo II. Simultáneamente, arrecian las denuncias contra el gobierno de Arnaldo Forlani (PDC, 1980-81). Lo acusan de estar infiltrado por Propaganda Due (P2), logia masónica ilegal dirigida por Licio Gelli, de estrecha relación con la Santa Sede. Los miembros de la P2 se autodenominan frati neri (monjes negros).






