Con toda razón el presidente cubano Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez destacaba el pasado 16 de enero, en el acto de Homenaje Póstumo a los 32 combatientes caídos en Venezuela, ante la Tribuna Antimperialista José Martí: “la bravura de este puñado de hombres que, con marcada desventaja de fuerzas y capacidad de fuego, ofreció fiera resistencia a los secuestradores (del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores), lesionando incluso a varios de sus efectivos e inutilizando, hasta donde sabemos hoy, parcialmente uno de sus medios de transporte (…) Ellos son la única medida posible del valor y el carácter de los cubanos, leales a una hermandad forjada desde los tiempos de Bolívar, exaltada por Martí y que ya es legendaria por la entrañable relación de Fidel y Chávez, líderes de la integración regional, que en pocos años alfabetizó, devolvió la visión y llevó los servicios médicos y de superación a millones de venezolanos y a otros habitantes de nuestra América Latina y el Caribe.”