
08/12/25
La política exterior española vuelve a desbordarse por los márgenes del Sáhara Occidental, y esta vez el epicentro no está en Madrid, sino en Canarias. El Gobierno autonómico ha asumido en la práctica la narrativa marroquí sobre Dajla, presentando a la ciudad —clave en el territorio ocupado del Sáhara Occidental— como parte de Marruecos y promoviendo viajes empresariales al puerto que Rabat construye allí. La maniobra no solo choca frontalmente con el derecho internacional, sino también con la sentencia del TJUE de 2024, que prohíbe usar fondos o acuerdos europeos en el Sáhara Occidental sin el consentimiento del pueblo saharaui.

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