La resistencia masiva activada desde hace meses e intensificada las pasadas semanas en contra de la imposición arbitraria de una ley de jubilación. Las calles de París y muchas otras ciudades de Francia son el territorio de la confrontación entre el pueblo enardecido, ofendido, y el gobierno. Arde París y arde Francia. La basura, 20 mil toneladas en París, se acumula, las estaciones de gasolina abiertas escasean, la refinería tomada, los trenes van parando, bloqueos diversos, las escuelas hacen paros escalonados hace dos meses, dos centrales nucleares están tomadas, las jornadas de huelgas y de marchas se van apretando. No sólo arde París: toda Francia está al borde del incendio. La policía ha inaugurado un nuevo método de ataque: las Brigadas de Acción Rápida, cuerpos en motocicleta equipados para arremeter a fondo. Mil quinientos arrestados, 400 heridos. Los franceses están cada vez más encabronados, es la palabra que repiten, las centrales sindicales dicen que Macron quiere vernos la cara de pendejos
( il se fout de notre gueule), es un arrogante, mentiroso y violento
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