25/07/24
En su libro La insoportable levedad del ser, Milan Kundera escribe una frase que a mi juicio refleja perfectamente la idea del vacío, en su caso, referido a la vida humana. Esta es, dice el escritor checo, «un boceto para nada, un borrador sin cuadro”.
Me ha venido a la mente esa idea de vacío al ver cómo ha comenzado la nueva legislatura del Parlamento Europeo. Y, sobre todo, leyendo las principales demandas que ha planteado para los próximos cinco años el grupo de Socialistas y Demócratas, el más grande e influyente de las izquierdas.
En un documento de trece páginas se plantean, ciertamente, un buen número de buenos deseos y de reivindicaciones, sin duda imprescindibles en la coyuntura política, económica y social en la que estamos. Me llevaría mucho espacio referirme a ellas y me limito a reconocer y subrayar su pertinencia y que se refieren a las principales áreas donde se manifiestan los grandes problemas sociales y económicos de los diferentes países que conforman las Unión Europea y de ésta en su conjunto.














