Fuente: La Jornada Rosa Miriam Elizalde 13.10.22
la mar, en femenino, y del huracán como demonio o brujo maligno, y que acostumbran decir, cuando una tormenta sale de la isla, que
entró en el canalo que
cruzó de tierra.
De los encontronazos con los ciclones y las aguas turbulentas salió esa joya de la literatura que es El viejo y el mar y que hizo exclamar a William Faulkner, otro gigante, que Hemingway había encontrado a Dios.





