Trabajadores de India abandonan las ciudades por el aumento del coste de la vida

MPR21                                                                                                                        Redacción                                                                                                                      13/05/26

Incluso antes del inicio de la guerra en Oriente Medio, la población de India apenas ganaba lo suficiente para sobrevivir con su trabajo en las fábricas en las afueras de Nueva Delhi. Cuando el precio del gas para cocinar se cuadruplicó casi de la noche a la mañana, sus salarios ya no alcanzaban para vivir.

Es una emigración a la inversa: de la ciudad al campo. Miles de trabajadores de las fábricas indias abandonan su trabajo en las zonas industriales y hacen el largo viaje de regreso a su pueblo natal, donde el alojamiento gratuito y la entrega de alimentos del gobierno compensan la falta de trabajo, comenta el Financial Times (*).

“Nuestras vidas no volverán a encarrilarse hasta que termine la guerra debido al aumento del precio del gas para cocinar, dice un joven de 24 años que, junto con su madre, han abandonado sus alojamientos en las afueras de la capital.

En los últimos días el primer ministro de India, Narendra Modi, ha hecho un llamamiento a los indios para que “se aprieten el cinturón”, mientras el tercer mayor importador de petróleo del mundo intenta detener la creciente perturbación económica provocada por el aumento de los precios de la energía.

Las cifras de producción industrial aún no se han publicado para abril, cuando estalló la crisis con fuerza, y no existen cifras fiables sobre cuántos trabajadores se han visto obligados a regresar a sus hogares.

Desde 2011 los salarios reales se han reducido de manera constante. Un dirigente sindical, Shreya Ghosh, estima que el número de trabajadores que han emigrado es de cientos de miles. “El aumento del precio del gas ha hecho la vida insoportable”, dijo. “Nadie puede sobrevivir con salarios ni siquiera cercanos al [mínimo mensual de] 11.000 rupias”.

Noida, un centro industrial en las afueras de Nueva Delhi, ya está presenciando el éxodo y las protestas de trabajadores. “Cuando el precio del gas subió, los trabajadores ya no podían permitirse el lujo de vivir aquí y mucha gente se fue, dijo Suraj Yadav, que vendía bocadillos y té en un puesto junto a las oficinas de un centro de llamadas afectado por las protestas.

“Todo esto ha sucedido debido a los bajos salarios”, añade. El gobierno del estado de Uttar Pradesh respondió a las protestas aumentando el salario mínimo hasta en un 21 por ciento, lo que no ha evitado el éxodo de la fuerza de trabajo y, además, ha elevado los costes, que se suman al aumento del precio de la energía. Muchas empresas han comenzado a bajar la persiana.

En la gran estación de tren de Nueva Delhi, entre las multitudes de personas que hacen cola para salir de la ciudad se encuentran muchos trabajadores. “Los aumentos del precio del gas realmente han afectado duramente, dijo Vijender, un trabajador ferroviario. Haciendo un gesto a la multitud de pasajeros, añadió: “Todas estas personas se van a casa”.

Por un callejón fétido en un barrio pobre de Noida, Saniya Qureshi, de 17 años, dice que su padre se ha unido al éxodo de mano de obra y ha regresado a la aldea familiar después de enterarse de que el gobierno planeaba asignar viviendas gratuitas allí.

Su familia ya estaba luchando por sobrevivir. En Noida, seis miembros de su familia se alojan en una pequeña habitación individual. Duermen en finas esteras de goma por la noche y comparten un baño al aire libre y un grifo de agua comunitario con otros vecinos.

La habitación le cuesta a la familia 4.000 rupias al mes, mientras que su madre gana 11.000 rupias trabajando en turnos de 12 horas empacando ropa en una fábrica cercana. Desde la guerra, ya no pueden permitirse el lujo de cocinar con gas y utilizar leña. “Todo es tan caro”, lamenta. “¿Cómo se vive y se come?”

(*) https://www.ft.com/content/06830b71-0142-4da0-adb6-454be8b7fa7c