
Imágenes del Movimiento Antirrepresivo de Madrid denunciando la infiltración policial
Por Agencia LQS
Según informa el Movimiento Antirrepresivo de Madrid y así lo está haciendo público por redes sociales hay un nuevo caso de infiltración policial en el activismo político madrileño “que la ‘compañera’ Fátima era en realidad Silvia, Policía Nacional…”. La práctica estatal de infiltrados policiales, si bien no es nueva, ha adquirido una renovada centralidad en el contexto político del Estado español durante la última década.
Nota del Movimiento Antirrepresivo de Madrid:
Madrid, 20 de abril, 2026
Hoy destapamos otra infiltrada policial. Se hacía llamar Fátima y, desde finales de 2023 participó en el Movimiento Antirrepresivo de Madrid, en un partido político y en una organizacion propalestina que han querido mantener su anonimato. En realidad, se llamaba Silvia María Rodríguez Hidalgo, era policía nacional y la expulsamos de los entornos políticos a inicios de 2025. Desde entonces, hemos estado recabando pruebas con las que poder desenmascararla, pero, debido al aprendizaje que el Estado ha realizado de experiencias previas, no ha sido posible encontrar aquello que un periódico demanda para publicar una información así. No obstante, ante el peligro real de que, a pesar de que la enfrentamos directamente para forzarla a abandonar los ambientes políticos madrileños, Silvia se fuera a infiltrarse en otro lugar, hemos decidido hacer pública su identidad para impedir que pueda llevar a cabo su función de espionaje; también lo vemos importante para seguir denunciando cómo el Régimen, que se dice democrático, no cesa de espiar, controlar y acosar a quienes le plantamos cara y luchamos precisamente por los derechos y libertades que el propio Estado nos niega. En líne
a con esto, queremos señalar algunas cuestiones que el caso de Silvia vuelve a poner de relieve:
La primera, que la única manera efectiva de combatir estas prácticas represivas, como pasa con todas, es organizarse y plantar cara en primera línea. Solo desde las asambleas y los colectivos organizados y combatientes, colaborando de forma activa y vigilante, podemos encontrarnos, enfrentar y desenmascarar a estos perros del Estado.
La segunda es que no hay recetas mágicas ni fórmulas definitivas y acabadas para combatirles y descubrirles. Predicar lo contrario es peligroso y muy dañino para el conjunto del movimiento popular. El Estado aprende de sus errores y prepara sus infiltraciones cada vez más cuidadosamente. Pretender establecer algún tipo de guía es ponerle una alfombra roja a estos esbirros para que se metan hasta la cocina. Solo la vigilancia militante y los protocolos de seguridad pueden ayudarnos a evitar en lo posible y minimizar los daños de estas prácticas.
El objetivo de estas infiltraciones son siempre los espacios donde la movilización y la lucha son más consecuentes y más contra las cuerdas ponen al propio Estado. Pocos años atrás se infiltraron en movimientos juveniles o el independentismo catalán; en el momento de esta última infiltración, en la solidaridad con la resistencia palestina que puso en jaque la hipocresía del gobierno, y, como siempre, en quienes combatimos de manera continuada la represión del propio Estado y luchamos por unos verdaderos derechos y libertades democráticas.
Por último, que estas prácticas, que son un ataque directo a nuestro derecho de organización política al margen de las instituciones, llevan décadas siendo utilizadas por el Estado y se mantendrán igualmente hasta que acabemos con un régimen que en esencia sigue siendo fascista y toma como enemigo directo a cualquiera que lucha por un mejoramiento de nuestras condiciones de vida, por un mundo más justo y contra el sistema capitalista.
Hemos sido capaces de detectar una nueva infiltración, pero esto no implica necesariamente que ocurran más infiltraciones que en otros espacios, más bien al contrario: que somos colectivos vigilantes y con capacidad de detección y reacción ante ellas. Es la tercera infiltración que destapamos en el Movimiento Antirrepresivo de Madrid, la segunda en movimientos de solidaridad con Palestina, y la primera en Anticapitalistas. Podemos decir con orgullo que, de nuevo, no han conseguido hacernos daño, sonsacar ningún tipo de información sensible o que ya fuera pública, ni quebrar nuestra moral de combate. Más bien al contrario, nos siguen llenando de motivos para redoblar esfuerzos en nuestra lucha contra la represión y la solidaridad con quienes la padecen de una u otra forma. Llamamos precisamente a esa solidaridad y conciencia de toda la militancia popular, obrera y antifascista para seguir combatiendo, hombro con hombro, contra estas prácticas y fortaleciendo las redes de apoyo. Y, por supuesto, a seguir organizándonos de manera independiente y firme en la lucha por nuestros derechos.
* Movimiento Antirrepresivo de Madrid
⇒ Impactos de las infiltraciones policiales sobre los movimientos sociales madrileños
⇒ Libre descarga: Manual para destapar a un policía infiltrado.
⇒ Base de datos de policías infiltrados en abierto.
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