Literafrica: Repaso a lo más destacado de las literaturas africanas 2021 para..

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Repaso a lo más destacado de las literaturas africanas 2021 para que cada cual confeccione su propia lista: (I) Los premiados

Dicen que ha sido el año de las literaturas africanas porque se han dado unos cuantos premios (entre ellos el Nobel) a una serie de escritores que tienen relación y conexión con el continente africano. Sería más justo afirmar, en cambio, que el mundo (occidente) se ha dejado descubrir un poco por estas letras, cuya larga andadura y categoría literaria brillan mucho más alto y llegan mucho más lejos de lo que este puñado de reconocimientos pueden hacer pensar.

Los premios vienen bien, aparte de lo gratificante que puede ser para cada cual, porque sirven para visibilizar, extraña palabra-cajón que daría (ha dado) para múltiples y jugosos debates en torno a ¿el qué, cómo y a quiénes?, al tiempo que dejan en la sombra a tantos otros que lo merecerían por igual. También valen para dar a conocer autores y libros que, de otra manera, costaría mucho más que entraran en los mercados globales. Porque estos premios son reconocimientos que se otorgan en Nuestro Mundo, reflejo de ello son las palabras de Wole Soyinka, quien no cree en el sistema de cuotas, al comentar que son una arista que muestra que se está empezado a educar a occidente. En último extremo, los premios son un excelente vehículo también para agradecer a aquellos que han hecho posible poder leer al escritor en el que el laureado se ha convertido, como fue el caso de Albert Camus al dedicar su Nobel a su maestro de escuela.

Parecida situación ocurre con las listas, sirven porque en ellas afloran nombres y títulos, pero al hacerlo se sumerge en las tinieblas a otros tantos. Las listas tienen también algo de tramposo ya que se realizan sin que pueda haber la distancia necesaria: son siempre incompletas, parciales y pueden ser injustas. A veces por estar repletas de componentes exógenos, otras porque el criterio seguido es sospechoso o por la falta de criterio, pueden verse convertidas en un extraño escaparate que poco o nada aporta.

En un 2021 en el que las literaturas africanas han acaparado tantos titulares y cabeceras y en el que se ha traducido y publicado tanto, parece un error reducirlo todo a una “lista” que limita y constriñe. Este año se necesita más espacio. Por eso he preferido ofreceros un resumencomo vengo haciendo desde que se abrió este espacio literario, junto a un escaparate con las novedades destacadas de este 2021, agrupadas en 8 temáticas generales (¿no nos vamos a librar nunca del etiquetaje?), para que cada lector/a monte su propia lista si lo desea,

Porque en un año en el que los que amamos estas literaturas tanto tenemos que celebrar, a pesar de la pandemia, la incertidumbre y el desaliento que comienzan a vagar entre nosotros como si tuvieran vida propia, las literaturas africanas han venido a alegrarnos los días. Brillantes, vitales y exultantes se han visto empujadas hacia el centro por editores y traductores que no han dudado en empeñarse, nunca mejor elegida esta palabra, en ponerlas delante de nuestros ojos, nuestra mente y nuestra alma.

1. LOS NOBELES DE LITERATURA

Imposible comenzar nada este año sin mencionar a Abdulrazak Gurnah, flamante Premio Nobel de Literatura 2021. Lo cierto es que han tenido que pasar 18 años para que el Nobel de Literatura recayera de nuevo en un escritor que contiene una parte de África en su escritura. Se impone, así, un repaso obligado a los laureados, cuya lista tampoco está exenta de opiniones divergentes.

El primer Nobel de la historia de las literaturas africanas fue para el nigeriano Wole Soyinka en 1986. Apenas dos años después, se le otorgaba este galardón al egipcio Naguib Mahfuz quien escribió su obra en lengua árabe. Por fin, en 1991 se reconocía la labor de una mujer escritora, Nadine Gordimer, representante de la Sudáfrica blanca, al igual que el siguiente galardonado, J M Coetzee, que lo lograba en 2003.

A este cuarteto incontestable se pueden unir algunos otros escritores “híbridos”, tal es el caso del reconocido a Albert Camus, quien nació y vivió en Argelia o el de Doris Lessing, quien nació en Irán pero vivió buena parte de su vida, desde su infancia, en Zimbabue.

Entre los premiados de este año, sin duda destaca Abdulrazak Gurnah con Paraíso  (Trad. Sofía Carlota Noguera. Ed. Salamandra). Esta ha sido la novela elegida para iniciarnos en la lectura en castellano de un Nobel que estaba descatalogado. La narración, cosida de historias susurradas en voz alta, fábulas y leyendas, nos adentra en el tapiz de culturas de esta parte de África Oriental tocada también por la colonización, esta vez alemana, y la esclavitud, en una elegante y potente reflexión en torno a la libertad.

Junto a él, también otros Nobeles del pasado han visto sus obras publicadas en castellano este año. Por un lado, Crónicas desde el país de la gente más feliz de la Tierra (Trad. Inmaculada Concepción Pérez Parra. Ed. Alfaguara) monumental novela con la que Wole Soyinka regresa a la ficción. Una imprescindible sátira, repleta de personajes y situaciones que nos colocan en el corazón de una Nigeria actual que le duele al humanista escritor. Una inmersión en el centro de un país sacudido por la violencia fanática religiosa y por la violencia civil, donde campan la corrupción y la falta de valores, que él no ha podido dejar de denunciar. Sin embargo, hay que añadir que cuesta leer la intrincada trama sobre todo si no se conoce el mundillo de la política en Nigeria.

Además, se reedita la fabulosa Aké. Los años de infancia (Ed. Alfaguara), la primera parte de sus memorias se inicia con un Soyinka de apenas tres años, que va contando el día a día de una existencia vivida dentro de la cultura yoruba y cristiana. Soyinka, activista siempre comprometido, no deja pasar ni la crítica al colonialismo ni a esa occidentalización y caída de su país en el materialismo.

También Naguib Mahfuz ha hecho doblete este año con Un señor muy respetable (Trad. Maria Luisa Prieto. Ed. Gallo Nero), un relato que crítica la postura vital del ascenso, y Los susurros de las estrellas (Trad. Ignacio Gutierrez de Terán. Alianza editorial), una colección de cuentos inéditos que no quiso publicar en vida el prolífico escritor. Finalmente, menciono La noche de la verdad: los artículos de Combat de Albert Camus (Trad. Maria Luisa Prieto. Ed. Debate).

2. LOS PREMIADOS EN 2021

Además del Nobel, este año los escritores africanos han conseguido otros importantes premios. El Booker fue a parar a manos del sudafricano Damon Galgut, cuya obra ganadora Promise será publicada por la editorial Libros del Asteroide en 2022, el Booker Internacional se lo llevó David Diop con su recomendable Hermanos de alma (Trad.  Rubén Martín Giráldez. Editorial Anagrama, 2019) y el Goncourt Mohamed Mbougar Sarr que también será publicado en castellano en 2022. También la zimbabuesa Tsitsi Dangarembga recibió el Premio de la Paz de los Libreros Alemanes y el PEN Pinter.

Otros dos galardonados más han sido: Boubacar Boris Diop y Paulina Chiziane, ambos dos reconocidos escritores.

Boris Diop es uno de los grandes intelectuales y escritores del continente, que ha visto con el Neustadt un reconocimiento a toda su trayectoria. El senegalés, que desde 2003 decidió escribir su narrativa en wólof, tiene varias obras tanto de ficción como de ensayo traducidas al castellano, a las que se unen este 2021 sus cartas con otra mujer de altura, Aminata Traoré. El volumen La gloria de los impostores (Trad. Alba Rodríguez-Garcia. Ed. La Catarata y Casa África) recoge las misivas que, desde 2012 hasta 2013, viajan desde Saint Louis a Bamako y a la inversa. Cuando se publicó por primera vez su contenido (que por desgracia sigue con una vigencia candente) sobre diversos acontecimientos que les interpelaban y preocupaban en su continente, no gustó a todos. Sin embargo, ellos solo dijeron: «Eh, esperen un poco, ¡tampoco es tan simple como parece¡». Es decir, únicamente se permitieron dudar.

Finalmente, Paulina Chiziane, la escritora mozambiqueña más reconocida, se convertía en la primera mujer africana en alzarse con el Camões, el premio más importante para la lengua portuguesa. Por desgracia, nadie parece haber apostado por ella, ni por reeditarla ni por traducir alguna de sus obras más recientes.

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