La ciberguerra en Ucrania tiene efectos muy limitados

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Es cierto que la Guerra de Ucrania es la primera en la que la informática, junto con los drones, está desempeñando un papel importante y que nunca se habían producido tantos ataques informáticos de tipos muy diferentes.

También es cierto que la ciberguerra ha adquirido carta de naturaleza en dos áreas fundamentales: el espionaje y la intoxicación informativa. Por culpa de Google el ejército ruso no puede recurrir a Maps en Ucrania.

Sin embargo, el “Pearl Harbour informático” no se ha producido. La informática no está desempeñando un papel decisivo en los campos de batalla, en comparación con técnicas militares más clásicas, como la artillería. En 2015 y 2016 la red eléctrica ucraniana padeció varios ataques informáticos, pero lo que realmente ha cortado el suministro han sido los misiles.

Es característico que en el frente informático se reproduce la misma mística que en el real, de manera que los “expertos” sólo hablan de los ataques rusos, dejando de un lado los de la OTAN. La fuerza agresora siempre es Rusia; Ucrania y la OTAN se defienden.

No obstante, es obvio que tanto la OTAN como Rusia llevan a cabo ataques informáticos contra el adversario que, por lo demás, no son obra de piratas, más o menos estrafalarios, sino de unidades militares organizadas y armadas con potentes ordenadores.

Para ocultar a los verdaderos protagonistas de los ataques, dos días después del inicio de la guerra, Ucrania publicó un llamamiento para reclutar voluntarios para unirse al “ejército tecnológico”. El viceprimer ministro Myjailo Fedorov publicó un enlace en Twitter a un grupo de Telegram, como si se tratara de un cuerpo de aficionados, del tipo Anonymous.

Los objetivos están en Rusia y Bielorrusia e incluyen sitios web oficiales, redes de energía y telecomunicaciones, sitios bancarios y empresas estatales rusas. Algunos sitios han sido suplantados para mostrar mensajes de apoyo a Ucrania. “Interrumpimos el funcionamiento del portal web de los servicios públicos rusos, la bolsa de valores, las páginas web de la agencia Tass, Kommersant, Fontanka y otros medios de comunicación importantes de Rusia”, afirmó Fedorov en una entrevista con la BBC.

Ante los ataques informáticos, Ucrania puso su defensa en manos de terceros. A principio de la guerra, el Ministerio de Defensa lituano anunció el envío a Ucrania de un Equipo Europeo de Respuesta Rápida ante Ciberataques (CRRT). El equipo está formado por unos diez expertos y está dirigido por Lituania. Cuenta con expertos en ciberseguridad de los Países Bajos, Polonia, Estonia, Rumanía y Croacia.

El equipo de respuesta rápida forma parte de un proyecto europeo de defensa creado en marzo de 2020. Está formado por expertos civiles y militares de seis países. Otros siete países son meros observadores.

En el terreno de la comunicación, la OTAN ha convertido a Zelensky en un figurín de alto nivel, con millones de seguidores en Instagram, mientras los medios rusos son censurados implacablemente.

El MI6 británico dirige las campañas publicitarias de Zelensky, con una amplia red de bots y becarios que pasan el rato publicando memes y trolleando la información independiente.

Desde el inicio de la guerra, Zelensky dejó de afeitarse todos los días y vistió una camiseta de color caqui que no ha abandonado, a diferencia de Putin, que no se desprende de su traje oscuro ni para dormir.

Si las guerras se ganaran con “selfis”, Zelensky sería Napoleón.

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