Jaldía Abubakra: La lucha de las mujeres palestinas

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Esta entrevista con Jaldía Abubakra, activista palestina de la Diáspora, busca seguir suministrando información sobre las atrocidades que “Israel” comete a diario contra el pueblo palestino. Jaldía, nacida en Gaza como refugiada, vive ahora en Madrid  y desde allí impulsa las organizaciones Samidun, Alkarama y Masar Badil, todas ellas dedicadas a impulsar la lucha y la visibilización de quienes dan la batalla principal en los territorios ocupados.

Jaldía Abubakra: La lucha de las mujeres palestinas

-Cuéntanos que es Samidún  y que funciones cumple en Europa en aras de la causa palestina.

–Samidún es la Red Internacional de Defensa de Presas y Presos políticos,  principalmente palestinos, pero también defendemos a presos y presas políticos en todas partes del mundo. Consideramos que las y los presos políticos están en la  primera línea de enfrentamiento contra la ocupación en el caso de Palestina y contra la opresión en otras partes del mundo. Por lo tanto, no queremos que se invisibilicen sus casos, que se les considere como criminales o como presos comunes, sino como luchadores por la libertad y por los derechos de toda la humanidad.

-En el caso de las  y los presos palestinos la campaña sionista de invisibilización, a través de su influencia en los medios  hegemónicos, es agobiante. ¿Puedes ilustrarnos más sobre esta situación? 

-Para la gente que no lo sepa, en Palestina hay alrededor de 6000 de presas y presos políticos en las cárceles de la ocupación sionista. Hay una categoría de detención que es la detención administrativa, que consiste en que al preso o presa se le arresta, se le secuestra y no sabe de qué se le acusa. No tiene acusación ni hay cargos. No se sabe cuándo va a salir. No tiene derecho a la defensa, por lo tanto, ni a visitas familiares. La detención administrativa suele ser por cuatro o seis meses renovables en muchos de los casos hasta más de 10 años. Lamentablemente, las presas y presos tienen que recurrir a métodos de castigo corporal o físico de ponerse en huelga de hambre, porque es la única manera que tienen para reivindicar sus derechos de protestar por sus derechos, porque instituciones internacionales no les hacen caso. No hay nadie que exija que la entidad sionista o que el gobierno de Israel no practique esta política injusta y criminal contra personas civiles, incluso contra personas opositoras. Todo el mundo tiene que tener en cuenta que el pueblo palestino está bajo ocupación colonial y que tiene derecho, incluso reconocido por el derecho internacional, de practicar la resistencia hasta conseguir su libertad y su autodeterminación. Por lo tanto, los presos palestinos desde hace más de 70 años tienen que recurrir a estas prácticas dolorosas, y sacrificios que ellos hacen para llamar la atención sobre su caso. Desde Samidún y desde otras instituciones u organizaciones que nos hacemos eco de lo que está pasando, intentamos llamar la atención sobre sus casos, de lo contrario se pueden morir sin que nadie les haga caso. Después del caso de Jalil Awawdeh  que estuvo más de 180 días en huelga de hambre, y que por fin consiguió que se le ponga fecha. No es que se le deje en libertad, sino que se pone fecha a su liberación, que va a ser según el acuerdo al que ha llegado, el próximo 2 de octubre. Otros muchos presos han hecho esto y,  por eso, contra la detención administrativa desde hace más de un año, los presos políticos palestinos, vienen llevando a cabo una serie de medidas también para exigir que se acabe con esta presión.

-Hay un tema que nosotros estamos encarando permanentemente en nuestro medio, y trata de un cambio evidente en la resistencia a la ocupación. Ha habido un punto de inflexión que ha generado el avance de la resistencia palestina en el sentido de que otra vez sectores de la misma han vuelto a tomar las armas. En realidad, no las dejaron nunca, pero ahora están encarando acciones ofensivas, contra colonos y el ejército. Indudablemente ha habido una elevación de la confrontación.

UN PUNTO DE INFLEXIÓN EN LA CONFRONTACIÓN

-Así es. La resistencia palestina existe desde hace casi 100 años si contamos desde la colonización inglesa.  Siempre hubo  resistencia al mandato británico en Palestina, y desde la fundación de la entidad sionista en Palestina. También se dieron épocas de baja y alta intensidad de la resistencia.  En los últimos 30 años, más concretamente desde la firma de los acuerdos de Oslo, en lo cuales nosotros como Samidún y otras entidades estamos en contra y rechazamos contundentemente, pues se ha intentado de alguna manera engañar al pueblo palestino con eso eso de las negociaciones de paz. Todo el mundo quiere la paz, pero ¿paz a cambio de qué?, con lo cual esos acuerdos de Oslo han traído a una autoridad palestina, que en realidad no tiene ninguna autoridad, excepto sobre la población palestina, que funciona como un agente de la ocupación para hacerle trabajo sucio a la ocupación, deteniendo a los jóvenes, a la resistencia palestina, a  la sociedad civil palestina que protesta contra la ocupación. Esto ha funcionado durante un tiempo después de la primera Intifada, o  la Intifada de las piedras del 87, que han conseguido calmar y la segunda en el 2000.  Ha habido una baja intensidad de la resistencia palestina, pero siempre ha habido resistencia.  Esto ocurrió hasta el año pasado 2021 en mayo, que era el aniversario de la Naqba (la catástrofe), cuando vimos por primera vez que el pueblo palestino en todo el territorio de la Palestina ocupada,  se ha levantado al mismo tiempo. Se han visto levantamientos en Jerusalén contra la los desahucios del barrio de Sheikh Jarrah, hemos visto también que han respondido los palestinos de los territorios ocupados en el 48,  o los que llevan obligatoriamente carnet de identificación israelí. Esos a los que el gobierno israelí, después de 74 años, creyó que había conseguido desprenderlos de su identidad palestina, se han sorprendido de que han salido  en las manifestaciones y han ido hasta Jerusalén para apoyar a los palestinos del barrio de Sheikh Jarrah. Desde ese mismo barrio han habido llamamientos a la resistencia en la franja de Gaza, para que responda y que les defienda porque había ataques hacia las personas que querían entrar en la mezquita de Al Aqsa, aparte de la «marcha de las banderas” cuando los colonos estaban exaltados atacando a la población palestina de Jerusalén. Luego ha habido también una respuesta por parte de los palestinos de la diáspora, con grandes manifestaciones en Nueva York, en Washington, en Madrid, en Berlín, en muchas capitales occidentales. Hoy en día estamos viendo que esa juventud palestina, que ha nacido después de estos acuerdos de Oslo, ya están convencidos de que no hay nada que hacer, que ni la autoridad Palestina nos representa ni defiende nuestros derechos, es más, trabaja al servicio de la ocupación para reprimir a la población palestina. Por lo tanto, esa juventud consciente ha salido a defenderse, ha salido a luchar por sus derechos y estamos viendo, como tú bien dices, un punto de inflexión, un punto de cambio en estos días, motorizado por los jóvenes. O sea, llama la atención de que son jóvenes, y además no pertenecen,  en general, a ninguna facción palestina, trabajan de forma individual incluso u organizada, pero no bajo la bandera de ninguna facción o una organización. Nosotros pensamos que esto va a ir creciendo porque ya también, hay una continuidad y una comunicación entre la Diáspora palestina y el interior de los territorios palestinos ocupados. Eso refuerza esa unidad popular palestina que todo el mundo defiende y quiere:  la liberación de Palestina del río al mar, el no callarse, defenderse porque no hay otra alternativa.La gente ve que nos están matando. Hagamos lo que hagamos. Aunque estemos calladitos y sin hacer nada, nos están matando. Nos están quitando y violando todos nuestros derechos. Así que tiene que haber una respuesta. Y esa respuesta viene tanto desde dentro como desde fuera. ya que nos estamos organizando a nivel de la Diáspora también para hacer de alta voz de nuestra resistencia, de reclamar nuestros derechos en los países en los que vivimos, porque sabemos. que al fin y al cabo, los países occidentales, no solamente Estados  Unidos, los países de la reacción árabe, las monarquías absolutistas de países árabes que están “ ormalizando” relaciones con la entidad sionista, todos ellos son colaboracionistas con la ocupación, y por lo tanto, estemos donde estemos, podemos hacer algo en contra de todo esto. Y como pueblo, defendemos nuestro derecho a existir.

VIVIR EN GAZA BAJO BLOQUEO TOTAL

-Tú eres palestina nacida en Gaza, supongo que tendrás buena comunicación con lo que ocurre allí, ese territorio que definimos siempre como el mayor campo de concentración a cielo abierto. ¿Cómo ves la situación a partir de los últimos acontecimiento, en que hubo nuevos ataques israelíes contra población civil y sobre todo, el bloqueo. Esa medida criminal  que la gente olvida o minimiza, y que afecta permanentemente a la población de Gaza?

-Yo tengo que decir que he nacido en Gaza como refugiada ya que mis padres eran de la localidad de Beerseva, en territorio palestino ocupado en 1948. del cuañ fueron desplazados forzosamente. Yo he nacido en Gaza con el estatus de refugiada. En Gaza el 70% de la población que vive en esa franja son palestinos refugiados de otras partes de Palestina y por lo tanto, representan también a toda Palestina. La gente, efectivamente se olvida que Gaza lleva bloqueada por tierra, mar y aire desde hace más de 15 años y que los ataques a esa zona no son solamente cuando hay grandes bombardeos, que hacen  saltan las noticias a los medios de comunicación, sino que hay ataques diarios a los palestinos que viven en la franja de Gaza. Ataques a los pescadores  cada vez que salen a faenar. Algunas veces, los hieren. Otras veces los asesinan, incluso algunas veces los secuestran. Y tengo que decir que para los pescadores palestinos en Gaza lo peor no es eso, lo peor es que les disparen a la lancha, la pequeña lancha con la que salen a faenar, que las estropean y que es su medio para dar de comer no solamente a esa familia, sino cada lancha da de comer a unas 25 familias. Atacan a los agricultores o campesinos palestinos que están labrando su territorio al lado de la valla de separación entre Gaza y los territorios ocupados en el 48, de vez en cuando hay bombardeos esporádicos cuando ellos dicen que atacan a objetivos de la resistencia palestina. Esos ataques también son contra la población civil en Palestina porque no son tan precisos como ellos dicen, sino bombardean casas, bombardean fábricas, hospitales, colegios. El ataque o la agresión no solamente es cuando hay asesinatos. Tenemos que pensar que esa población encerrada, encarcelada en ese campo de concentración, vive un estrés diario, con los drones que sobrevuelan el cielo de la franja de Gaza, que les hacen recordar que están vigilados 24 horas y que pueden ser atacados en cualquier momento.  O cuando pasan los aviones israelíes y a veces rompen la barrera del sonido y producen una especie de explosión que la gente se sobresalta pensando si es un bombardeo o no lo es. El ataque es cuando las personas, más de 2,000,000 de personas en la Franja, no reciben medicamentos o tratamientos médicos, por ejemplo, para el cáncer, que cada vez va en aumento por esos productos invasivos que al final dañan el medio ambiente, y eso, por supuesto,  repercute incluso en la pesca, en las verduras, las frutas que salen de ahí cuando contaminan el aire. Por ejemplo, las enfermedades renales están en aumento en la franja de Gaza y no reciben medicamentos ni tienen la electricidad como para poder recibir tratamiento de diálisis todo el tiempo en los hospitales. Recordemos también que el 98% del agua de Gaza no es potable para el consumo humano, Enfermedades a veces tan sencillas que pueden tener tratamiento u operaciones que no se puedan realizar en los hospitales de la franja de Gaza y tienen que salir a operarse en hospitales de Jerusalén, de Cisjordania, por ejemplo, o incluso en otros países, como en Egipto, y no consiguen los permisos para salir de la Franja, porque la franja está bloqueada y el cruce de Rafah está cerrado o no les permiten pasar por otro cruce al norte de la franja de Gaza, o simplemente porque ese enfermo, alguien de su familia, pertenece a la resistencia palestina, ya sea del partido Hamás u otro similar,  y a esa persona, se le niega el permiso de salir a recibir tratamiento. Cuando los estudiantes no pueden salir a terminar sus estudios fuera. En Gaza, casi el 50% de las personas están desempleadas porque a  la economía de la Franja se la hunde a propósito por culpa del bloqueo y por lo tanto matan a la gente de hambre, al no poder dar de comer a sus hijos, el no poder tener un trabajo digno.  Hay muchas formas de asesinar a las personas sin disparar y sin bombardear al día.

LA FUERZA DE LAS MUJERES EN LA LUCHA

-Tú eres integrante también de Alkarama, organización de mujeres palestinas. Cuéntanos cómo ves el rol que están jugando las mujeres en toda esta lucha por la liberación.

-Las mujeres palestinas siempre han sido lideresas en la lucha desde los años del mandato británico, los datos o los archivos nos dicen que la mujer palestina o las mujeres palestinas han liderado varias manifestaciones,  han participado en todos tipos de trabajo y en todas las formas de lucha. Nosotras, cuando fundamos el movimiento  Alkarama, en 2017, en  marzo en la víspera del Día de la Tierra, era precisamente para dar a conocer este papel de la mujer palestina, porque hay una mirada estereotipada sobre la mujer palestina, especialmente en Occidente que se considera que la mujer árabe musulmana es una mujer sumisa, es una mujer que no participa,y que desde Occidente el feminismo blanco tiene que “ yudarla» para liberarse. Entonces, pensamos que había que dar voz a las mujeres que hoy en día están luchando, que están al lado de los hombres palestinos, en todos los tipos de lucha y de trabajo y de colaboración y de llevar a cabo sus trabajos tantos sociales como políticos. La mujer palestina, desde luego, siempre ha participado y siempre participa. Desde los acuerdos de Oslo lamentablemente se ha intentado que las mujeres palestinas en los campos de refugiados y dentro de los territorios palestinos, tengan un papel secundario, que trabaje, pero que su trabajo no sea político, sino trabajo social en las ONG, o  sea, limitarla a pedir y recibir ayuda de la Unión Europea, y dedicarse a cuidar a los huérfanos, apoyar a las mujeres, luchar por el tema del feminismo. Y eso sí, no está mal. Está bien, pero tenemos una lucha y un país que liberar y siempre hemos tenido nuestro lugar al lado de los hombres para estar en la política y en la lucha también. Eso es lo que queremos también desde el movimiento de mujeres palestinas Alkarama, llamar a todas las mujeres palestinas a que ocupen este lugar. Desde Masar Badil, Ruta Alternativa Palestina, consideramos también que la mujer palestina tiene que liderar ese movimiento y tiene que estar visible, y que ella también ocupe su lugar en esa lucha por la liberación de Palestina o por la liberación social. Pensamos que no es suficiente librarnos de la ocupación colonial, si no que tenemos que librarnos como sociedad de todos estos años de intentar llevarnos al oscurantismo, al fundamentalismo a muchas cosas malas que le ocurren a todas las sociedades que sufren una opresión y una colonización, y que desde el imperialismo y el capitalismo intentan tenernos subdesarrollados a los países del sur, normalmente para poder tenernos controlados y así poder explotar nuestras riquezas y que seamos mercado para sus productos prefabricados.

LA SOLIDARIDAD CONSECUENTE

-Hay algunos países y organizaciones que en Medio Oriente respaldan con todo la lucha palestina. Me refiero fundamentalmente al papel que juega Hezbollah desde el Líbano o la República Islámica de Irán. Esto no es poco si se tiene en cuenta que en el mundo árabe, las monarquías y gobiernos pro yanquis siempre han traicionado al pueblo palestino, o lo han usado, para sus resoluciones de conflictos internos, pero jamás lo han apoyado como se debe. ¿Como ves estas  solidaridades concretas?

-Tenemos que tener en cuenta que los gobiernos, cuando hacen algo, siempre tienen en cuenta sus propios intereses. Por supuesto, Irán apoya la resistencia palestina. Irán considera que Jerusalén es una causa principal para ella. Hezbollah, por supuesto, es un movimiento de resistencia de ideología islamista como lo puede ser la Jihad Islámica o Hamás. Hezbollah ha avanzado muchísimo más en este sentido y ha conseguido vencer a uno de los ejércitos, militarmente más preparados en el mundo y con más armamento,   cuando la invasión al Líbano en 2006 y los han echado del sur de ese  país y hasta ahora los están manteniendo a raya. Es totalmente cierto que es una resistencia hermana de la resistencia palestina, al igual que Irán. En lo que hace a los gobiernos árabes, lamentablemente, tienen sus intereses para cuidar de mantenerse en esos gobiernos, ya que  siempre tenemos que recordar que los pueblos árabes  no aceptan a la entidad sionista como un país vecino.  No aceptan la “normalización». Desde esa falsa descolonización de los años 40, 50 de la colonización británica o francesa, se han cuidado los imperios de dejar unos aliados que protejan sus intereses en los países de Oriente Medio y lo siguen manteniendo, siguen haciendo ese papel. Occidente protege a esas monarquías contra sus pueblos y esas monarquías cuidan los intereses de los países occidentales. Es un trabajo, digamos, de intereses compartidos o recíprocos. Por lo tanto, hasta que no haya liberación también de los países árabes, estos gobiernos van a seguir atacando a  la resistencia palestina porque ven en la liberación de Palestina la liberación también de todos sus pueblos. Una revolución verdadera tiene que ser una revolución para toda esa zona de Oriente Medio. Cuando se habla de Jerusalén, nosotros no queremos poner el fuego en Jerusalén como ciudad santa, que lo es, porque tienen los lugares santos para la gente, van las personas cristianas y   musulmanas, si no que para nosotros, la liberación es para  todo el territorio de Palestina y todo el pueblo palestino en su conjunto. Nosotros estamos orgullosas y orgullosos siempre de haber sido y seguir siendo un pueblo diverso, que nunca ha habido ningún conflicto, ni religioso, ni cultural ni étnico de ningún tipo. Y la Palestina por la que trabajamos para liberar es una palestina libre, laica, democrática, donde haya cabida para todas las personas que habitan en ella, independientemente de la religión, del color de la lengua, del sexo, de cualquier tipo de distinción, sino como seres humanos iguales en los derechos y en los deberes.

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