¡GANÓ LULA! La lucha continúa. Farruco Sesto

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Cada país tiene sus demonios. Con características muy particulares. Nosotros, en Venezuela, tenemos los nuestros que bastante vaina nos echan. Brasil tiene los suyos que, como se ve, a juzgar por lo vivido en los últimos seis años y por lo ajustado de los resultados electorales, son muy poderosos. De manera que el hermoso triunfo de Lula, que significa una victoria del pueblo brasileño contra sus propios demonios, hay que valorarlo cómo se debe, como una victoria de carácter épico, en una contienda que, no por ser electoral, deja de ser a vida o muerte.

Porque de eso se trata, de la vida o la muerte, lo que, a mi juicio, nos jugamos en América latina, en cada proceso electoral. La vida o la muerte, por así decirlo, metafóricamente, de cada uno de los caminos emancipadores que nuestros pueblos han ido poco a poco recorriendo en un proceso sostenido de desarrollo de la conciencia colectiva y de la dignidad, de conocimiento de las contradicciones históricas que nos han traído hasta aquí y de acumulación de fuerzas para el establecimiento irreversible del poder popular.

Pero no nos engañemos ni nos regocijemos demasiado. Disfrutémoslo, pero con la reserva necesaria para seguir alerta, alerta, alerta como la espada de Bolívar y junto a ella. Porque los demonios siguen allí y lo hacen conspirando a todo tren, como decía Carlos Puebla. Me refiero a los demonios de Brasil, como siguen aquí los nuestros y allí los de Colombia, los de Honduras, los de Nicaragua, los de Bolivia, los de Argentina… y por supuesto los de Chile que ni siquiera terminaron de salir por completo de La Moneda y aun se reflejan en algunos de sus espejos. Todos ellos bajos las órdenes del diablo mayor que va dejando olor a azufre por donde pasa, y al que se refería Chávez con gran acierto. Siguen allí.

Pero ¿Saben una cosa? Este triunfo clamoroso del pueblo brasileño, como antes el del pueblo colombiano, demuestra que también nosotros seguimos aquí y que jamás renunciaremos a nuestros sueños. A esa herencia de siglos por la que han luchado hasta la muerte muchas generaciones. Pues ésta, queridas y queridos camaradas, es una larga marcha que requiere de mucha habilidad, mucha constancia, mucha sabiduría. Manteniendo la pulsión hacia el objetivo. La cabeza clara y el corazón ardiendo. Y mucha, mucha, mucha unidad, entre nuestros pueblos.

Hoy es Brasil el que ha dado un gran paso. Ganó Lula. Pero la lucha continúa. Porque “si el presente es de lucha, el futuro es nuestro”. Lo dijo el Che.

(Publicado en Correo del Orinoco, el 3 de noviembre de 2022)

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