El lince. Empleados adecuados

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Mientras Rusia golpea a los histéricos occidentales, los histéricos occidentales vuelven a hacer gala de sus «valores democráticos» en la misma manera en que los defienden apoyando a los nazis ucranianos.

Deberíais saber que Europa, la moribunda Europa, bulle de contestación por la derecha (Alemania y República Checa) y por la izquierda (Francia, Gran Bretaña e Italia) frente a la plutocracia de Bruselas y a los rusófobos que, supuestamente, gobiernan cada país. El motivo es vario en cada uno de esos países, pero todos confluyen en lo mismo: la crisis energética. Los medios de propaganda se hacen eco de la contestación derechista, pero no de la izquierdista. Especialmente, de la francesa.

La Confederación General del Trabajo de Francia ha despertado, por fin, de su letargo y está poniendo el país patas arriba. Especialmente, con la huelga de refinerías que lleva ya 14 días de duración y que ha dejado fuera de servicio a más del 60% de la capacidad de refinación francesa. El motivo central es salarial, pero eso tiene que ver con el aumento de la inflación como consecuencia de la crisis energética y la progresiva pérdida de los salarios y el aumento del costo de la vida. Son, básicamente, las refinerías propiedad de Total Energies y Exxon Mobil las afectadas. Dos multinacionales. La primera francesa y la segunda estadounidense.

Ante la firmeza de la CGT, las multinacionales aceptaron negociar pero, como siempre, imponiendo como condición que se terminase la huelga. La CGT dijo que no, que de eso nada. La firmeza sindical ha obligado a Exxon a ofrecer un aumento salarial del 6’5%, pero según la CGT la propuesta incluye bonos de antigüedad y promociones. La multinacional en realidad no se mueve ni un centímetro y mantiene su propuesta de aumento del 5’5% (por debajo de la inflación) cuando los huelguistas reclaman el 7’5%. En cuanto a Total, la apertura de negociaciones está condicionada al levantamiento de la huelga y ha pedido la intervención del gobierno. Un ultimátum inaceptable que sólo busca despojar a los trabajadores de su principal fuerza.

Ayer, cuando se produjo el acto de represalia ruso contra Ucrania por la voladura de un tramo del puente de Crimea, Macron dijo que Francia apoyaría a Ucrania «porque está defendiendo la libertad». Hoy, esa «defensa de la libertad» se va a la mierda porque el gobierno francés acaba de apoyar la llamada de socorro de Total y ha amenazado con poner fin a la huelga «por la fuerza» si no se detiene en las próximas horas. Textualmente, el ministro del ramo ha dicho que «el gobierno se verá obligado a despejar el acceso a las instalaciones de suministro de combustible y refinerías para empleados más adecuados y que la situación se normalice» dado que la postura sindical es «excesiva y anormal». ¡Toma ya! ¡Viva la libertad sindical, el derecho de huelga y eso! Y vivan los despidos y la contratación de esquiroles que, como es sabido, son mucho más «adecuados» que los huelguistas.

La semana pasada, hablando en una conferencia de empresarios en París, Macron dijo que los países que sancionan a Rusia lo hacen como «luchadores por la libertad», pero que hay diferencias entre ellos si son productores o consumidores de combustibles fósiles. Y añadió: «Con un espíritu de gran amistad, le diremos a nuestros amigos estadounidenses y noruegos, son ustedes geniales, nos brindan energía y gas, pero pagamos un precio cuatro veces superior y eso no es exactamente el significado de la amistad». Podría haber dicho que si no rebajan un precio que -parafraseando lo que dice de la CGT- es «excesivo y anormal» Francia «se verá obligada a buscar amigos más adecuados».

Sí, ya sé, eso es estar en la luna cuando menos. Por eso nunca me cansaré de alabar los «valores democráticos» de Occidente que, como es sabido, lo que hace es «defender la libertad». Como en Ucrania, por supuesto.

Y esto es un aviso para quienes todavía apuestan por «el diálogo social» en cualquier otro país europeo. Ya no es posible. Solo el enfrentamiento abierto logrará, si acaso, recuperar todo lo que se está perdiendo en conquistas y derechos. Eso lo han entendido los trabajadores que, al menos en una refinería, que yo sepa, la de Notre-Dame-de-Gravenchon, acaban de votar por unanimidad continuar la huelga pese a las amenazas «democráticas» del gobierno francés.

(Publicado en el blog del autor, el 11 de octubre de 2022)

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