El fascismo en Italia lo impulsaron los imperialistas británicos

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El mes pasado se cumplieron 100 años de la marcha fascista sobre Roma que aupó a Mussolini a la cabeza del gobierno italiano. Con dicho motivo The Times ha publicado un artículo en el que afirma que los imperialistas británicos apoyaron en secreto aquella marcha (1).

Se comprueba, pues, que el fascismo no es más que una de las caras del imperialismo. Sin embargo, lo que puede llamar la atención es que a un movimiento calificado de “nacionalista” lo hayan promovido las potencias extranjeras, es decir, que los fascistas no sean más que agentes de intereses ajenos al propio país.

El caso de Benito Mussolini no es más que un ejemplo particular porque era un agente a sueldo del espionaje británico, como explicamos aquí hace ya varios años. Es bueno recordarlo cuando una seguidora suya confesa, Giorgia Meloni, ha tomado las riendas del gobierno de Roma.

En 1922 el gobierno británico aupó a los fascistas para proteger sus intereses en el Mediterráneo. Fueron los imperialistas los que ayudaron a Mussolini a organizar su marcha sobre Roma, según los documentos de los archivos de Londres que se han desclasificado.

El embajador de Gran Bretaña en Italia, Ronald Graham, estuvo en contacto con los cabecillas fascistas unos días antes del inicio de la marcha. Se reunieron en un palacio de Perugia propiedad de Romeo Adriano Gallenga Stuart, un aristócrata medio inglés que también era un soplón del servicio secreto británico.

Durante la marcha Graham envió un cable a Londres diciendo que uno de sus secretarios estaba “constantemente” informado por los manifestantes que marchaban hacia Roma.

Según documentos recientemente desclasificados, Samuel Hoare, que conoció a Mussolini cuando era jefe del servicio secreto británico en Roma entre 1917 y 1918, afirmó posteriormente que el dinero británico se utilizó para “formar el partido fascista y financiar la marcha sobre Roma”.

Después de la marcha de 1922, Graham se reunió con Mussolini y envió a Londres un informe elogioso, diciendo que estaba impresionado por su disciplina.

La relación secreta de Mussolini con Gran Bretaña había comenzado cinco años antes, en 1917, cuando trabajaba como periodista y Hoare le había puesto en la nómina del servicio secreto británico, pagándole 500 libras en cinco meses.

No obstante, según expuso en 2014 la revista Foreign Policy, la cantidad era bastante mayor: el MI5 le pagaba a Mussolini 100 libras a la semana (2).

En aquel momento, Italia luchaba junto a Reino Unido, Francia y Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, pero Gran Bretaña temía que se retirara de la guerra, como había hecho Rusia tras la Revolución de Octubre.

Con el dinero de los británicos, Mussolini, que entonces tenía 34 años, instó a los lectores de sus periódicos a continuar con la guerra y envió a sus bandas de matones a disolver las manifestaciones populares en favor de la paz.

Hoare, que más tarde se convirtió en Lord Templewood, reveló en 1954 que reclutó a Mussolini como espía y el historiador Peter Martland encontró pruebas de los pagos en los archivos de Hoare, que se hicieron públicos en 2001.

Para referirse a Mussolini, en sus mensajes Hoare utilizaba el nombre en clave de “El Conde” y dirigió a la masonería italiana para que le ayudara a hacerse con el poder en Roma.

El ascenso del fascismo es indisociable de la represión de las organizaciones revolucionarias. Hoare llevó a Roma su experiencia con la Unión Antisocialista, que disolvía a palos las reuniones de los movimientos obreros y populares en las ciudades inglesas.

(1) https://archive.ph/20221003130940/https:/www.thetimes.co.uk/article/britain-secretly-backed-mussolinis-march-on-rome-pzsr2hpb8
(2) https://foreignpolicy.com/2009/10/14/benito-mussolini-british-secret-agent/

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