Al Mayadeen Español 04/04/26

El alza del diésel y la incertidumbre en el suministro ponen en riesgo la cosecha y la rentabilidad de los agricultores sudafricanos en plena temporada.
Los agricultores de Sudáfrica encaran un escenario cada vez más complejo debido al encarecimiento del combustible y a las tensiones en el suministro, justo cuando se aproxima la temporada de cosecha.
Dicha situación se ve agravada por las disrupciones energéticas derivadas de la guerra contra Irán, que han afectado rutas clave como el estrecho de Ormuz.
Preocupación creciente en el campo
En una explotación de mil 700 hectáreas en la provincia del Noroeste, el productor Derek Matthews observa con preocupación cómo una antigua bomba llena de diésel su tractor.
Matthews intenta asegurar el suministro necesario: “El combustible es extremadamente caro en este momento, pero la cuestión que necesito resolver ahora es: ¿podré conseguirlo?”, declaró a Reuters.
Los agricultores sudafricanos sufren un doble impacto por el aumento del precio del diésel y el incremento del coste de los fertilizantes, también afectados por la crisis energética internacional.
Garantías oficiales frente a dudas en el sector
El Gobierno y representantes del sector energético aseguran que las reservas nacionales cubrirán la demanda durante abril.
Sin embargo, los agricultores reportan tensiones en la cadena de suministro debido a una mayor demanda estacional, limitaciones logísticas y la oferta restringida de diésel.
Matthews compró 20 mil litros en febrero a 18 rands por litro, pero a finales de marzo solo le quedaban 12 mil litros, suficientes para seis días de trabajo intensivo previo a la cosecha de maíz y otros cultivos.
Una encuesta de AgriSA reveló que menos de la mitad de los agricultores tuvo dificultades para acceder al diésel, mientras que otros solo pudieron adquirir cantidades muy limitadas.
Su director ejecutivo, Johan Coetzee, alertó de que la incertidumbre ha generado compras impulsivas por miedo al desabastecimiento.
Impacto directo en la rentabilidad agrícola
En marzo, Matthews solicitó nuevos suministros cuando el precio ya había subido a 24 rands por litro, pero aún no recibió el pedido.
Aunque los precios del diésel no están regulados, el Gobierno anunció una reducción temporal del impuesto general sobre el combustible en tres rands durante abril para amortiguar las subidas.
La última revisión oficial prevé un aumento del diésel hasta 7,51 rands por litro, situándolo cerca de los 26 rands, así como un incremento de la gasolina en 3,06 rands por litro.
Si bien la producción agrícola actual permite mantener estables los precios de los alimentos, los productores temen que esta estabilidad no se sostenga si la crisis energética persiste.
Matthews advierte que el cultivo de maíz, uno de los pilares alimentarios del país, podría dejar de ser rentable.
“Si los precios del combustible se mantienen en estos niveles, con márgenes ya reducidos, el cultivo dejará de ser económicamente viable”, dijo.