Causa saharaui experimenta nuevas victorias diplomáticas y apoyo sin precedentes

Fuente: https://www.ecsaharaui.com/2022/09/la-causa-saharaui-experimenta-nuevas.html                                               

Durante la primera mitad del año en curso, el reconocimiento internacional a la República Saharaui aumentó.
 
Por Lehbib Abdelhay (Reproducción)
 
ECS. Madrid. | La causa saharaui experimentó en la mitad de este año (2022) nuevas victorias diplomáticas y un apoyo internacional sin precedentes. La comunidad internacional interpela al Consejo de Seguridad por una cuestión de descolonización que es responsabilidad de Naciones Unidas.
Desde la vuelta a las armas el 13 de noviembre de 2020, fecha en la que las autoridades de ocupación marroquíes rompieron el alto el fuego tras una agresión dirigida contra civiles saharauis en El Guerguerat, extremo sur del Sáhara Occidental, la cuestión saharaui aparece cada vez más en la agenda de reuniones de organizaciones internacionales y encuentros bilaterales, así como experimentó al menos seis nuevos reconocimiento diplomáticos.
A lo largo del año, la diplomacia saharaui intensificó sus contactos y esfuerzos para recuperar los derechos arrebatados al pueblo saharaui, incluidos los de su soberanía permanente sobre sus recursos naturales explotados ilegalmente por la fuerza de ocupación apoyada por actores extranjeros, especialmente Israel, España y EE.UU.
En este contexto, la cuestión saharaui obtuvo «una contundente victoria» gracias en particular al restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Perú, Bolivia, Colombia, Sudán del Sur y últimamente la firmeza de Kenia en mantener sus relaciones diplomáticas con la República Saharaui a pesar de las maniobras agresivas de Marruecos e Israel en África.
En lo que va del año, estuvo además marcado por un amplio apoyo a la causa saharaui en todo el mundo, ya que siendo una cuestión de descolonización en virtud de las resoluciones de la ONU, experimentó una amplia ola de solidaridad. Convencidos de la verdad y la justicia de la causa saharaui, varios países anunciaron el reconocimiento y la reanudación de las relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), como Perú que restableció a principios de septiembre sus vínculos con el Estado saharaui, marcando así un nuevo logro para la República Saharaui y propiciando el terreno para otras: en la misma semana Colombia anunció el fortalecimiento y profundización de las relaciones bilaterales con la RASD. En África, a pesar de estar dominada por una política regional única, varios países como Kenia y Sudán del Sur reiteraron su reconocimiento a la RASD como estado y apoyan una solución política que conduzca a la independencia del Sáhara Occidental.
Asimismo, el pasado mes de febrero, varios países de América Latina como Bolivia, Panamá y Venezuela- todas reconocen a la RASD- reiteraron su solidaridad y apoyo a la causa saharaui y su vinculación al Frente POLISARIO.
Avanza el reconocimiento en países latinoamericanos
El reconocimiento en países latinoamericanos avanza gracias a la actividad diplomática de la República Saharaui, los últimos fueron Colombia, Perú y Bolivia, denunciando además la ocupación que sufre el pueblo saharaui. Marruecos, que mira con recelo estos reconocimientos, pone en marcha su diplomacia para lograr revertir estas decisiones o minimizar su impacto en el exterior. Rabat, en la peor crisis económica de su historia, ha jugado la carta económica: ha financiado una serie de proyectos en distintas zonas de América Latina. Marruecos sigue en su línea con la »política del cheque» que ha demostrado tantas veces su limitación.
Los cambios de gobierno en Latinoamérica regularmente conllevan un cambio en sus posiciones sobre el Sáhara Occidental como pasó con Panamá, Perú, Bolivia, Ecuador y últimamente Colombia e.t.c.. y ahí estará la diplomacia del maletín de nuevo para lograr con el dinero lo que no se logra con las armas de la diplomacia convencional. En este escenario, el nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó el restablecimiento de las plenas relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) siendo una de sus primeras acciones en materia de política exterior desde que tomó en agosto las riendas del país sudamericano.
Presión por negociaciones directas
En el plano político, es innegable afirmar que el conflicto saharaui está viviendo nuevos desarrollos más allá de la diplomacia declaratoria. El nombramiento en octubre de 2021, tras más de dos años de espera, del italo-sueco Staffan de Mistura como nuevo enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, -aunque es necesario resaltar que el nombramiento no es «un fin en sí mismo» y solo un »medio» para alcanzar una solución que prevea la autodeterminación del pueblo saharaui-, abrió otro frente en la escena internacional a favor de la causa saharaui tras el habitual veto marroquí al nuevo mediador de la ONU.
Desde el nombramiento del sucesor del alemán Horst Kohler, que dimitió en mayo de 2019, muchos países, incluidos los vecinos; Argelia y Mauritania, han seguido mostrando su apoyo a los esfuerzos de De Mistura, solicitándole que inicie negociaciones «directas» entre las partes en conflicto; Marruecos y el Frente POLISARIO, rechazando así el formato de las llamadas «mesas redondas» tras demostrarse que fue solo una maniobra dilatoria del régimen marroquí, que no muestra voluntad para concluir el proceso de descolonización de forma pacífica y conforme a la legalidad internacional, que protege el derecho de los pueblos sometidos a dominación colonial a decidir sobre su futuro.
Esto es lo que reafirmó recientemente el presidente saharaui Brahim Ghali, destacando que Marruecos ahora tiene dos opciones: la normativa defendida por la ONU basada en la organización de un referéndum de autodeterminación, o la solución negociada defendida por la Unión Africana en marzo de 2021, a saber, el relanzamiento de «negociaciones directas y francas sin condiciones previas» entre la RASD y Marruecos, respetando los artículos de su carta fundacional.
A la espera del relanzamiento del proceso político, el pueblo saharaui, decidido a continuar su lucha armada, ha intensificado en los últimos días sus ataques. Desde la agresión marroquí en El Guerguerat, el Ejército de Liberación Saharaui ha infligido «grandes pérdidas humanas y materiales» al ejército de ocupación marroquí con más de 3200 ataques contra sus bases que se extienden a lo largo del Muro militar de 2.720 kilómetros que divide el territorio.
Los saharauis no pasan por alto que De Mistura personifica la impotencia y el fracaso de los esfuerzos internacionales en descolonizar el Sáhara Occidental y tuvo que registrar la decepción de las autoridades saharauis por la vía diplomática liderada por la ONU y el apoyo unánime de la población saharaui a la continuación de la lucha armada durante sus dos visitas a la región. Los saharauis carecen de ejemplos sobre el terreno para defender a la ONU, no en vano, un Frente POLISARIO harto de diplomacia declaratoria y de las vacilaciones macabras del Consejo de Seguridad, mostró, a pesar de todo, su disposición abierta a cooperar por enésima vez para lograr una solución pacífica que prevea el referéndum para el pueblo del Sáhara Occidental.
El Enviado de la ONU al Sáhara Occidental hubo de comprobar con perspicacia diplomática el contraste entre las voluntades mostradas por las partes implicadas en aras de la conclusión pacífica y acorde al derecho internacional del conflicto. Mientras Marruecos mantiene su intransigencia con el ilegal Plan de Autonomía y una negación enfermiza de la existencia del pueblo saharaui, el Frente POLISARIO no dejó de recordar sus propuestas que tienen como eje los derechos reconocidos e inalienables de los saharauis, ofreciendo incluso acuerdos económicos y securitarios privilegiados con Marruecos, sin deponer las armas.
Toda negociación que se lleve a cabo deberá ser bajo el estruendo de los misiles, pues la historia es testigo de como Marruecos incumple sus obligaciones contraídas voluntariamente ante a la comunidad internacional. El expansionismo de la monarquía alauí es incompatible con las obligaciones de un estado sujeto del derecho internacional.
Staffan De Mistura también tuvo que cerciorarse de qué país piensa en el beneficio, desarrollo y seguridad del Magreb y el Norte de África, y quién actúa en detrimento de estos objetivos regionales guiado por el beneficio propio y arrollando con los principios más elementales del derecho internacional y de las relaciones internacionales. Del mismo modo pudo comprobar qué estado piensa en unas relaciones futuras saludables y amistosas con sus vecinos fronterizos, y quien se ha erigido como una fuente de tensiones a través del chantaje migratorio, económico y la ruptura de relaciones con Argelia y Túnez, así como las tensiones abiertas con España y Mauritania por su expansionismo. Finalmente, el Enviado onusiano ya se habrá dado cuenta tras la ronda de visitas que la plena integración del Magreb así como la estabilidad en el Atlántico, se encuentra impedida por la ocupación marroquí del Sáhara Occidental, que es, sobre todas las cosas, un espantoso recordatorio de la violación persistente de una norma fundamental del derecho internacional, así como el nivel de responsabilidad que recae en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Marruecos: Ceguera estratégica y huida hacia delante
Las pérdidas sufridas por el enemigo este año son «inconmensurables», recordó el presidente de la RASD en una declaración a la prensa durante su estancia en Túnez, citando, como ejemplo, el crecimiento del reconocimiento del Estado saharaui y el apoyo internacional a su justa causa.
Después de Mauritania, le ha tocado el turno a Túnez. El régimen marroquí sigue molestándose con todo aquel que trate de cumplir con el derecho internacional. La continua ocupación marroquí de la República Saharaui se erige cada vez más en el horizonte como la verdadera y única fuente de tensiones en la región, causante de tantos enfrentamientos, y en consecuencia, el obstáculo objetivo que impide la integración y normal desarrollo económico, político y social del bloque del Magreb, así como un elemento que altera las relaciones bilaterales de Marruecos con otros estados, a los que amenaza y chantajea a cambio de su silencio respecto a su ilegal ocupación. Los vecinos más directos; Argelia, España y Mauritania ya han sufrido los pataleos diplomáticos y acciones hostiles de un estado paria que insiste contra toda lógica jurídica en legitimar su ocupación militar que ningún país le reconoce. De la enérgica reacción irracional marroquí amenazando a un estado soberano como lo es Túnez por acoger al presidente saharaui, se revelan profundas heridas en Rabat en torno a la gestión de la cuestión del Sáhara Occidental.
El régimen de Marruecos ha abierto también otro frente en su continua crisis con la UE, y ha procedido a suspender en agosto pasado una cumbre con el alto representante de la Unión Europea, Josep Borrell, por haber defendido una consulta en el Sáhara Occidental. Josep Borrell aseguró el 15 de agosto al programa ‘La Hora de La 1’ de la TVE que «la posición que tiene el Gobierno de España era y es la de la UE; defender la realización de una consulta para que el pueblo saharaui sea quien decida cómo quiere que sea su futuro».
Este posicionamiento fue deplorado por Marruecos, que incluso llegó a decir que esperaba que se tratara de un «lapsus». En consecuencia, el ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita, reaccionó cancelando una reunión bilateral que estaba prevista para septiembre en Rabat con Borrell alegando que el encuentro es «inapropiado».
Borrell matizó sus palabras al día siguiente. En una entrevista con EFE modificó sus afirmaciones y defendió que la solución del problema del Sáhara Occidental «pasa por una solución acordada entre las partes», Marruecos y el Frente Polisario, y «en el marco de las resoluciones de las Naciones Unidas», algo que también enfadó a Rabat que quería y esperaba de Borrell otro posicionamiento en pro de su tesis expansionista en la antigua colonia española.

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