

Por Luis Suárez-Carreño*
Estimada señora, como madrileño me veo obligado a transmitirle mi total repudio a los lamentables actos protagonizados en días pasados en su país por la actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Sra. Díaz Ayuso. Sirva esta carta como modesto testimonio de las muchas personas que en esta ciudad no nos sentimos en absoluto representados por ella.

Las declaraciones y los actos de la señora Ayuso durante su visita a México han estado presididos por un espíritu neoimperial y de blanqueo de la colonización, así como de desprecio a las culturas y los pueblos nativos mexicanos, que comprensiblemente resultan muy ofensivos para su país. Es un falso y banal relato de la ‘conquista’ que bajo tópicos idealizados como la civilización y el mestizaje niega la realidad del expolio, la masacre y avasallamiento, así como la aculturación llevados a cabo por la potencia colonial durante más de 3 siglos. Relato felizmente superado por la mayoría de nuestra sociedad y por el simple reconocimiento de los hechos históricos, reales y no míticos.
Si la defensa del imperio resulta en todo caso anacrónica y antidemocrática, hacerlo por medio de una visita in situ trufada de actos desafiantes como un homenaje a Hernán Cortés -la máxima encarnación de la potencia invasora y depredadora-, constituye una provocación injustificable que, dada la relevancia del cargo y el carácter oficial del viaje, involucra a una institución y, consecuentemente, arrastra -y avergüenza- a toda la población madrileña que, por cierto, también hemos pagado esta absurda gira turístico-doctrinaria, ajena por completo al interés de quienes habitamos en esta región, a la que se supone que sirve la protagonista de este esperpento.
En sus intervenciones públicas en suelo mexicano, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha tenido la osadía de impartir lecciones de historia, democracia y gobernanza -incluso de ortografía- a ese país, siendo así que la Sra. Díaz Ayuso no es quien para dar lecciones ni en México ni en ningún otro lugar. Como es conocido, ella es la responsable política de la muerte en el más absoluto abandono de más siete mil personas mayores durante la pandemia del COVID, a cuyas familias ha despreciado siempre que ha tenido la menor oportunidad; culpable asimismo de la degradación de los servicios públicos en esta región en favor del negocio privado; salpicada en su círculo familiar más directo por distintos casos de corrupción y fraude fiscal… Y en cuanto a su autoridad en materia de derechos humanos, baste recordar que en medio del genocidio en Gaza ella se ha esforzado por exhibir su respaldo al Estado de Israel… ya antes del episodio mexicano había por lo tanto demostrado que si hay que elegir ella optará siempre por los verdugos.
Más allá de las evidentes carencias morales de la Sra. Díaz Ayuso y de su constante declamación de simplezas ultraliberales y ultraderechistas, esas admoniciones hacia su país, e incluso groseras descalificaciones de su gobierno e instituciones, impresentables en el marco de las relaciones internacionales y la diplomacia, no serían sino otra muestra de trasnochado paternalismo, es decir, de falta de respeto a toda su nación.
En lo que se refiere en particular a México, las personas con un mínimo de memoria y/o cultura sabemos que su pueblo merece un respeto muy especial por nuestra parte, pues la historia común está también llena de muestras de acogida y solidaridad, en particular de su país hacia el nuestro.
La respuesta del gobierno mexicano ante el desamparo internacional de decenas de miles de personas exiliadas tras el triunfo militar del fascismo en nuestro país, en 1939, no puede ni debe ser jamás olvidada. Su país acogió a nuestra gente con extraordinaria hospitalidad y al abrir generosamente las puertas de México, el entonces presidente, General Lázaro Cárdenas, mostró mucha más coherencia democrática y humanitaria que las viejas democracias europeas permitiendo así que aquellas víctimas del franquismo pudieran rehacer sus vidas en suelo mexicano.
Pero antes de eso también hubo personas expatriadas españolas, por motivos económicos en la mayoría de casos, acogidas en su país en tiempos de hambre y falta de oportunidades en España; permítame Sra. Presidenta en este punto hacer un paréntesis personal: mi abuelo paterno, nacido en una familia humilde en la provincia de León, emigró a México a principios del siglo pasado y allí encontró las oportunidades para prosperar; por ese motivo, tanto mi padre como sus hermanos y hermanas nacieron en su país.
En fin, Sra. Presidenta, no la entretengo más, sólo felicitarle por su respuesta digna y justa al penoso espectáculo perpetrado en su tierra por Ayuso y su séquito en días pasados, que fortalece el profundo aprecio y respeto que la mayoría de persona a este lado del Atlántico sentimos por su país.
Atentamente,
Luis Suárez-Carreño
Otras notas del autor
Comparte, tus amig@s lo agradecerán…
Mastodon: @LQ*****@*******ch.es; Friendica: Loquesomos;
Telegram: LoQueSomosWeb; Bluesky: LQSomos;
Twitter: @LQSomos; Facebook: LoQueSomos;
Instagram: LoQueSomos WhatsApp: LoQueSomos;