

Por Iñaki Alrui*
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Siete nuevas ‘Stolpersteine’ en Vallekas recuerdan a los vecinos deportados a campos nazis. El artista y creador Gunter Demnig ha instalado personalmente los adoquines memoriales este 28 de abril
Una mirada al suelo para no olvidar
Hay memoriales que se levantan hacia el cielo, fríamente imponentes y cargados de solemnidad. Y los hay que apenas sobresalen del suelo, diminutos, de apenas diez centímetros cuadrados, para que el transeúnte tropiece con ellos –literalmente– y se vea obligado a bajar la mirada, y también a recordar. Un pequeño memorial, y al mismo tiempo tan grande que sobrecoge y emociona, tal como me comentaba mi compañera Rosa al ver que alrededor de su vivienda hubo dos vecinos que nunca volvieron. ¿Quienes fueron? ¿Los hubiera conocido? Desde ahora algunas respuestas quedan en el barrio, tan solo con andar por las calles.
Las nuevas Stolpersteine de hoy son ya emotivo recuerdo para estos siete vecinos, que se hace extensivo a los centenares de vecinos del barrio que fueron víctimas del nazismo tras el forzoso exilio a Francia al final de la guerra.
Salieron al exilio después de defender y pelear la legalidad democrática de la II República, dejando toda una vida atrás, pero seguro que todos soñando con volver un día a cruzar la puerta de su hogar, a pisar las calles de su barrio. Ninguno volvió a Vallekas de los siete recordados ayer, solo uno sobrevivió y rehizo su vida en Francia, los otros seis fueron asesinados entre los campos de Stey, Gusen o Mauthausen.
Las piedras se colocan en el último domicilio voluntario de cada víctima, llevando grabado su nombre, fecha de nacimiento, lugar de exilio, fecha de deportación y campo de concentración donde fueron asesinados o, en el mejor de los casos, liberados.
Los pequeños adoquines dorados, llamados Stolpersteine (en alemán «piedras con las que se tropieza») son iniciativa y obra del artista alemán Gunter Demnig, quien ha estado presente en esta jornada de recuerdo en Vallekas, instalando el personalmente las siete Stolpersteine, una por cada vecino del barrio. El proyecto Stolpersteine en Madrid lo encabezan y coordinan Jesús e Isabel, que de forma activista y voluntaria, han realizado un gran trabajo de investigación y recopilación de datos.
Estos siete han sido los primeros Stolpersteine que se colocan en Vallekas, pero ya se anuncian otros ocho para el barrio “rojo”, tal como lo calificaban los sublevados fascistas.
Estos son los siete republicanos españoles que han sido homenajeados:
1. Esteban Díaz Baides (1898-1942)
Natural de Ledanca (Guadalajara), nació el 26 de diciembre de 1898. Llegó a Madrid en 1919 y se instaló en el barrio de Pacífico, en la calle Luis Peidró. Posteriormente vivió en la calle Mendivil, 7, en Puente de Vallecas, junto a su esposa Carmen Gil García y sus tres hijos.
Durante la guerra formó parte de la Compañía de Ingenieros de la 31 Brigada Mixta del ejército republicano. Detenido por los nazis el 21 de junio de 1940 en La Croix (Francia), fue internado en el campo de prisioneros o stalag XI-B de Fallingbostel. La Gestapo lo deportó el 5 de septiembre de 1940, llegando a Mauthausen tres días después. Fue trasladado al campo de Gusen el 24 de enero de 1941, donde falleció el 7 de enero de 1942.
2. Julián Fernández López (1918-1945)
Nacido en Vallecas el 10 de octubre de 1918, sus padres eran de Madrid. Tras la guerra se exilió en Francia, donde fue internado en el campo de Moosburg. Deportado a Mauthausen en 1940, logró sobrevivir hasta la liberación del campo el 5 de mayo de 1945.
3. Arturo Mera Vives (1906-1941)
Nacido en Alicante el 29 de abril de 1906, sus padres eran naturales de Malagón (Ciudad Real) y San Juan (Alicante). Su familia se trasladó a Vallecas, donde residía en la calle Ramón Calabuig, 47.
En Francia se alistó en la Compañía de Trabajadores Extranjeros 140, destinada en Seyssel (cerca de Annecy). Detenido e internado en el stalag de Fallingbostel, fue deportado a Mauthausen el 25 de enero de 1941. El 8 de abril fue trasladado a Gusen, donde fue asesinado el 15 de julio de 1941.
4. Manuel Masía Valdés (1914-1943)
Nacido en Vallecas el 4 de febrero de 1914, era hijo de Antonio y Leonor. Trabajaba como operario en la Imprenta Municipal. Se incorporó voluntario a las milicias en agosto de 1936, sirviendo en el cuerpo de Carabineros, donde ascendió a cabo en febrero de 1938 y a teniente en agosto del mismo año.
Exiliado en Francia, fue detenido e internado en el stalag de Fallingbostel. Deportado a Mauthausen el 25 de enero de 1941, fue asesinado en ese mismo campo el 19 de octubre de 1943.
5. Ramón Gallego Alarilla (1908-1942)
De origen vallecano, nació en 1908. Exiliado en Francia, fue internado en el campo de Moosburg. Deportado a Mauthausen en 1940, fue posteriormente trasladado a Gusen, donde fue asesinado el 23 de enero de 1942.
6. José Chaves Ugarte (1912-1942)
Nacido en Madrid el 10 de noviembre de 1912, fijó su residencia en Puente de Vallecas. Carpintero de profesión, estaba casado con Francisca, con quien tuvo un hijo nacido el 1 de julio de 1936.
Se exilió junto a su hermano Alejandro, aunque sus destinos se separaron en Francia. Detenido en las proximidades de París, fue encarcelado en el frontstalag de Melun, pasando después al stalag de Gneixendorf (Austria). Trasladado a Mauthausen el 19 de diciembre de 1941, murió seis meses después, el 14 de junio de 1942, en el subcampo de Steyr-Münichholz.
7. Alejo Gutiérrez Sebastián (1905-1941)
Natural de Santa Cruz de la Salceda (Burgos), nacido el 17 de febrero de 1905. Llegó a Vallecas junto a sus hermanos Francisco y Valentín, con quienes residía en una casa baja con su madre viuda. Los tres eran jornaleros afiliados a UGT; Alejo trabajaba como albañil.
Durante la guerra ascendió a sargento en enero de 1937 y a teniente en abril de 1938, destinado en la 37 Brigada Mixta. Exiliado en Francia en 1939, fue internado en el campo de Argelès-sur-Mer, alistándose en diciembre en la Compañía de Trabajadores 107. Detenido por el ejército nazi, fue prisionero en el stalag XI-B de Fallingbostel. El 27 de enero de 1941 fue deportado a Mauthausen, y el día que cumplía 36 años, el 17 de febrero, fue trasladado a Gusen, donde fue asesinado el 7 de diciembre de 1941.
El olvido es la primera piedra —y piedra angular— para que te impongan una historia falsa, el relato trucado de los vencedores. Hoy hemos puesto varias piedras por el recuerdo, por nuestra historia, por la Verdad, por la Justicia, por la Reparación.
Sembrarnos las calles con vuestra memoria para que nunca crezca el olvido. ¡Bienvenidos de vuelta al barrio!
* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
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