87 años de silenciamiento: infierno franquista del Estadio de ValleKas

87 años de silenciamiento: el infierno franquista del Estadio de ValleKas

Por Turón Valle* / Iñaki Alrui*

Un proyecto promovido por aficionados del Rayo Vallecano saca a la luz la historia del Estadio de Vallecas como campo de concentración franquista, un uso efímero pero que fue un infierno más de los que vivió el pueblo de Madrid en la represión franquista

La afición del Rayo Vallecano desentierra la historia oculta del recinto deportivo, que en 1939 funcionó como uno de los campos de concentración de Madrid en condiciones infrahumanas. El proyecto cuenta con testimonios de familiares, y lo encabeza y coordina el escritor Juan Jiménez Mancha, que ya había abierto la “espita” de la historia en una de sus anteriores publicaciones.

En abril de 1939, mientras el franquismo declaraba la victoria de su sublevación militar fascista, el 4 de abril había en su interior 9.500 personas, como explica Carlos Hernández de Miguel en su libro Los campos de concentración de Franco: sometimiento, torturas y muerte tras las alambradas (Ediciones B, 2019). Así el “Stadium de Vallecas” dejaba de ser cancha de fútbol para convertirse en uno de los cerca de 300 campos de concentración que la dictadura habilitó por todo el estado español para llevar a cabo su plan después de la guerra, que no era la paz, si no la represión. Miles de vallecanos y madrileños fueron hacinados en un emplazamiento que ni si quiera contaba con aseos o espacios para la higiene, tampoco tenía un mísero toldo o techo para protegerse del frío y la lluvia.

Stadium de Vallecas a punto de terminarse su construcción, aún con la plaza de toros próxima al fondo. Crónica, 22 de diciembre de 1929. © Foto: HEMEROTECA MUNICIPAL DE MADRID / Vallecasweb.com

Duró algo más de una semana, puede que la llegada de la primera Semana Santa para la capital de la victoria franquista acelerara el cierre de un infierno en el que, según pasaban los días, se multiplicaban los muertos… porque además de carecer de condiciones sanitarias ni de abrigo, tampoco había alimento suficiente, salvo unas latas de sardinas repartidas para compartir en grupo.

Ahora, un grupo de aficionados del Rayo Vallecano ha decidido sacar a la luz aquel capítulo olvidado a través de un proyecto que tiene carácter pedagógico y que quedará recogido en un libro. Así lo ha contado Juan Jiménez Mancha, coordinador del proyecto, ante un auditorio lleno a rebosar, en la presentación organizada por la librería Malaletra en La Villana de Vallekas. Para la presentación de este proyecto coral, Juan ha contado con la intervención de varios descendientes de prisioneros del campo, que han narrado la historia de sus padres o abuelos tal como la recibieron en la mayoría de los casos de manera oral: grado de hacinamiento extremo, sin camas ni mantas, las letrinas eran insuficientes y enfermedades como el tifus, la tuberculosis o las pulmonías causaron numerosas muertes. Y también la otra cara, encabezada por las mujeres como punto de resistencia, quienes ante la falta de atención médica y la escasez de comida, arriesgaban sus vidas para pasar mantas y alimentos por encima de las vallas que delimitaban el campo. Aquí os dejamos un primer vídeo con los testimonios que pudimos oír…

Pasados 87 años, este proyecto impulsado por vecinas y vecinos del barrio busca romper el silencio sobre lo ocurrido en el espacio que desde los años cincuenta alberga al club franjirrojo. El estadio, inaugurado en 1930 como hogar del Racing de Madrid, fue custodiado por el I Cuerpo del Ejército franquista. El 1 de abril de 1939, un bando militar ordenó a los miembros del «ejército rojo» presentarse en el lugar. Apenas dos semanas después, el 17 de abril, la prensa falangista ya anunciaba el arreglo del campo para la organización de partidos de fútbol. El 2 de mayo de ese mismo año se disputó allí el primer encuentro tras «la liberación de Madrid», con jugadores realizando el saludo fascista y un minuto de silencio por los caídos… los caídos del bando sublevado, obviamente, no los que habían fallecido un par de semanas antes en ese mismo campo sobre el que rodaba la pelota.Pese al paso del tiempo, nunca ha existido un reconocimiento oficial de lo sucedido. Gracias al trabajo mencionado anteriormente de Carlos Hernández de Miguel, en 2019 se puso sobre el tapete la existencia de los campos de concentración franquistas, una parte de nuestra historia reciente que ha permanecido en el silencio, primero por la censura dictatorial y después por la llamada «concordia política».

El proyecto esta cargado de esfuerzo, ilusión y reivindicación, y ya es un presente como herramienta para la memoria histórica impulsada desde la afición y el barrio.

Vallecas es Rayo, y el Rayo es Vallekas. ¡Vamos!

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