En un piquete de trabajadores sanitarios de Kaiser en huelga en Los Ángeles, una enfermera sostiene un cartel que dice: «Alex Pretti estaría orgulloso, toca el claxon por él»,el 30 de enero de 2026
El viernes marcó el quinto día de una huelga indefinida de 31.000 trabajadores sanitarios de Kaiser Permanente en California y Hawái. La huelga forma parte de un auge más amplio de luchas sociales, que incluye protestas a nivel nacional el viernes y el sábado contra la violencia del ICE en Minneapolis, así como una huelga de tres semanas de 15.000 enfermeras en la ciudad de Nueva York.
Robert Longa es miembro fundador de la Fuerza Patriótica Alexis Vive, una organización popular venezolana que promueve la construcción comunal. Con sede en el barrio 23 de Enero de Caracas, Longa ha desempeñado un papel fundamental en la construcción de la comuna El Panal y en el avance de una visión estratégica del poder comunal como columna vertebral de la Revolución Bolivariana.
Esta conversación tuvo lugar tras el ataque del 3 de enero contra Venezuela, un momento que marcó la culminación de la fase actual de escalada imperialista de Estados Unidos. En la entrevista, Longa reflexiona sobre la crisis de hegemonía del imperialismo, el retorno de formas abiertamente fascistas de dominación y las lecciones de un enfrentamiento marcado por una abrumadora asimetría tecnológica.
Al mismo tiempo, sostiene que la respuesta estratégica a la agresión imperialista no radica en la retirada, sino en la profundización del proyecto comunal. Para Longa, la comuna no es solo un espacio de resistencia, sino el terreno desde el que se puede construir una nueva hegemonía popular, arraigada en la dignidad, la soberanía y la vida colectiva.
La educación pública en España se presume como el gran motor de movilidad social y el espacio de convivencia por excelencia. En algunas localidades de la geografía aragonesa, esta promesa se rompe entre las paredes de aulas diseñadas, presuntamente, para integrar, que en la práctica funcionan como espacios de exclusión.
La creación de la «vía del aislamiento»
En municipios con un alto índice de población migrante debido a la actividad agrícola, como es el caso de la comarca del Bajo Aragón-Caspe, la escuela se convierte en el termómetro de la saluddemocrática de la región. Testimonios de profesionales que han pasado por centros de la zona denuncian una práctica alarmante: la división del alumnado en itinerarios que separan de forma sistemática a los niños y niñas según su origen.
Somos víctimas de una agresión alevosa, sanguinaria y no provocada. Sin previa declaratoria de hostilidades, con armamento tecnológicamente superior, masacraron a centenares de compatriotas en su mayoría no combatientes. Mientras no se firme un Tratado de Paz digno, estamos en guerra: ejército y autoridades de Estados Unidos son enemigos, y como tales deben ser tratados.
Analicemos el estado del conflicto. Tras un cuarto de siglo de agresiones y sabotajes, la única ventaja obtenida por el adversario es el secuestro bajo falsos pretextos del Presidente Nicolás Maduro y de su esposa y diputada Cilia Flores.
No había drogas en Venezuela, por lo menos no más que en otros países «civilizados». No las transportaban las lanchas que fueron acribilladas. Dejaron Caracas a oscuras para secuestrar a Maduro y a su esposa,asesinaron a todas las personas que les protegían o permanecían a su alrededor.
Europa calla o felicita a Trump y EE.UU. pacta sus chanchullos para transportar y quedarse con el petróleo de Venezuela. Así, rápidamente, invita a las grandes compañías petroleras y les pide que inviertan cien mil millones de dólares. La codicia del yanqui Trump y la rapacidad norteamericana son indecentes. Este fulano debe su fortuna a algo, y está rodeado de seres despreciables.
Vamos a por la siguiente sesión del club de lectura «En el café». Comentaremos y debatiremos el libro que cuenta las memorias de Mahmud Traoré y que escribe Bruno Le Dantec. Este libro es más que una novela, es un viaje, es una migración, es una historia y es apoyo mutuo.
Con el nombre de «En el café» queremos hacer referencia a la obra de Errico Malatesta en la que dos personas dialogan en un café y tal como ocurre en este libro queremos que nuestro grupo de lectura invite al debate y sea un estímulo para la acción transformadora.
La próxima sesión es el miércoles 25 de febrero a las 19:00 en el Local Anarquista Magdalena. Debatiremos el libro «Partir para contar» de Mahmud Traoré y Bruno Le Dantec.
Es una sesión abierta, no es necesario inscribirse.
“Antes, una organización política antagonista, fuese del signo que fuese, era también un cierto espacio de vida (casas del pueblo, ateneos, cooperativas, publicaciones propias, agrupaciones juveniles, culturales, deportivas, reuniones, formación, ayuda mutua, identidad). Pero, a día de hoy, los espacios políticos están altamente profesionalizados, centrados en campañas y encuestas, en medios y en redes, dirigidos por técnicos de comunicación política, apenas sin estructuras presenciales de vida cotidiana.”
Amador Fernández-Savater
La disyuntiva de las fuerzas anarquistas con respecto a la influencia pasa un poco por ahí: qué hacer con los medios hegemónicos, dominados por las mismas empresas, algorítmicamente estructurados para la reproducción de unas mismas ideas, imágenes y sentidos. Porque se entiende que la calle y las prácticas cotidianas —la verdadera dimensión del anarquismo— no son algo separado del imaginario social, sino que lo producen y lo transforman, ese espacio común donde cohabitamos, interpretamos el mundo y nos damos sentido colectivamente. Y ese imaginario social está influenciado en gran parte hoy por los medios hegemónicos empresariales y sus intereses.
Empecemos por una obviedad, en el capitalismo los asuntos comunes no suelen ser resueltos por las propias personas involucradas. Si bien las relaciones hegemónicas en nuestra sociedad —las que configuran los modelos sociales dominantes— son aquellas estructuradas en base a la dominación política, no son, sin embargo, las relaciones mayoritarias. Las relaciones mayoritarias son las que podríamos llamar, en términos políticos amplios, relaciones anarquistas, es decir, relaciones no mediadas por mando-obediencia.