El subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en la estación Union Station de Washington, el 20 de agosto de 2025. [AP Photo/Al Drago]
Tras el ataque estadounidense del sábado contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, la administración Trump ha lanzado una avalancha de amenazas contra países de todo el mundo, apuntando a Cuba, Colombia, Irán, China, Rusia e incluso a la Unión Europea.
Editorial de la Unión Palestina de América Latina – UPAL
La tragedia que consume a Yemen desde hace más de una década no puede seguir explicándose únicamente como un conflicto interno o como una guerra de “restauración de la legitimidad”. La realidad es más cruda: potencias regionales han convertido al país en un tablero de intereses geopolíticos, y entre ellas Emiratos Árabes Unidos juega un papel determinante y profundamente desestabilizador.
Me he comprado un tocadiscos. No por nostalgia ni por estética, por una decisión ética. Quería salir de Spotify. No imaginaba que ese gesto aparentemente pequeño iba a abrir una puerta tan grande hacia la memoria.
Cuando fui a poner el primer vinilo, me di cuenta de algo curioso. No recordaba bien cómo colocar la aguja. Lo recordaba de forma borrosa, como un gesto aprendido por observación, no por práctica. Y enseguida entendí por qué. Cuando yo era niña, no era yo quien ponía los discos. Eran los adultos. En mi casa y en casa de mis abuelos, la música sonaba, pero no se explicaba. No se enseñaba. Estaba ahí, formando parte del aire.
En casa de mis abuelos paternos la música era, sobre todo, jazz. Era un lenguaje compartido. Mi abuelo, Gilberto Torres, solo se dejaba la barba blanca cuando había festival de jazz en La Habana. Era su manera de marcar el tiempo, de inscribirse en el acontecimiento. La barba no era una pose. Era un ritual.
El gobierno de Burkina Faso ha desbaratado un complot organizado por el anterior jefe de la junta de transición, el coronel Paul Henri Sandaogo Damiba. El plan incluía el asesinato del presidente Ibrahim Traoré, según declaró el ministro de Seguridad, Mahamadou Sana, en una entrevista con la cadena de televisión pública RTB.
El golpe se desencadenó el 3 de enero, al mismo tiempo que Estados Unidos secuestraba a Maduro en Venezuela.
Los servicios de inteligencia de Burkina Faso llevaban semanas en alerta máxima: varios cuarteles de la capital burkinesa habían sido movilizados y se habían practicado detenciones.
Los Emiratos Árabes Unidos e Israel, respaldados por los Estados Unidos, han sembrado durante mucho tiempo las semillas de la guerra civily el conflicto en toda la región.¿Serán finalmente responsables?
Las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita que tomaron el control del Comando de la Segunda Región Militar en las afueras de Mukalla, la capital de Hadhramaut de Yemen, se representan el 3 de enero de 20 26(AFP)
El cambio tectónico está teniendo lugar en el mundo árabe. No tiene nada que ver con las disputas temporales y parcheables de los príncipes, los botines imperiales o las alianzas de proxies.
Tampoco tiene ninguna relevancia para los dos osos de insectos tradicionales del gobernante árabe sunita: Irán y la Hermandad Musulmana.
Nuevas revelaciones arrojan una más luz sobre la naturaleza de la cooperación en materia de seguridad entre Emiratos Árabes Unidos e Israel, implicando a Abu Dabi en operaciones de espionaje dirigidas contra la Franja de Gaza y Qatar. Según documentos confidenciales atribuidos a los servicios de inteligencia emiratíes, la colaboración va mucho más allá de un simple intercambio de información y refleja una alineación estratégica deliberada con las prioridades de seguridad israelíes.
Según estos documentos, difundidos por varios medios de comunicación árabes, los servicios de inteligencia emiratíes trabajaron en estrecha coordinación con el Mosad, incluyendo la realización de misiones de vigilancia y recopilación de inteligencia en Gaza y Qatar.
Las operaciones se llevaron a cabo siguiendo instrucciones directas del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, con plazos estrictos y recursos técnicos proporcionados por Israel.
A los intoxicadores les gusta hablar de la “invasión” rusa de Ucrania y de que las fronteras entre los países no se pueden modificar por la fuerza. Se lo deberían haber dicho a los yugoslavos, o a los armenios, o a los somalíes, o a los sudaneses o, sobre todo, a los palestinos.
Otra tonteoría es la de que Rusia inició la guerra para apoderarse de una parte del territorio ucraniano. Sin embargo, cualquier mapa demuestra que si algo le sobra a Rusia es territorio. Es el país más extenso del mundo, casi tanto como todo el continente africano.