

Desde la antigüedad, las operaciones militares han estado combinadas con operaciones encubiertas de infiltración y sabotaje, no hay nada nuevo ahí.
Sin embargo, lo que hemos podido ver en Rusia e Irán durante los últimos días cambia la perspectiva de este tipo de ataques.
En Rusia, el pasado 2 de junio, un ataque masivo en la profundidad del país con drones desplegados en la proximidad de cinco bases de bombarderos estratégicos sorprendió a las autoridades rusas. Los drones fueron transportados ocultos en contenedores estándar transportados por camiones civiles que fueron estacionados en la proximidad de las bases. En un momento dado, el techo del contenedor de abrió e infinidad de drones FPV fueron desplegados. Estos drones necesitan el guiado visual en tiempo real de operadores, por los que su operación masiva requiere de un sofisticado sistema de comunicaciones y un numeroso grupo de personas guiándolos.
En Irán, el ataque perpetrado por la entidad sionista durante los días 13 y 14 de junio, fue precedido por un ataque masivo nocturno combinado de drones y misiles, también escondidos en contenedores transportados por camiones civiles, sobre los sistemas de defensa aérea y sobre los domicilios de los máximos responsables del ejército y de programa de energía nuclear iraní, que fueron asesinados con sus familias mientras dormían.
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