El escándalo sobre Jeffrey Epstein, un milmillonario involucrado en trata humana y sobre sus vínculos con la clase gobernante estadounidense, incluyendo Donald Trump, se ha convertido en una importante crisis política.
Casi seis años después del dudoso “suicidio” de Epstein en la celda de una cárcel en Manhattan, la Casa Blanca ha sido sometida a una avalancha de demandas de publicar los archivos de la investigación que podrían implicar a cientos de importantes figuras políticas y empresariales, republicanos y demócratas, banqueros y directores generales.
A pesar de que se han identificado más de mil víctimas, el Gobierno de los Estados Unidos se ha negado a nombrar a uno solo de los hombres ricos y bien conectados que se valieron de los servicios de Epstein como proxeneta de niñas menores de edad explotadas sexualmente.











