Washington. El gobierno de Estados Unidos impuso ayer sanciones a otros dos jueces y dos fiscales de la Corte Penal Internacional (CPI), al intensificar su presión contra el máximo tribunal por señalar al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y a su ex ministro de Defensa, Yoav Gallant, y por una decisión previa de indagar a funcionarios estadunidenses.
En un comunicado, el secretario de Estado, Marco Rubio, también acusó a la CPI de representar una “amenaza para la seguridad nacional” y servir de “instrumento de guerra jurídica” contra Washington y Tel Aviv.




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