Jorge Elbaum 30 de septiembre de 2025 Hora: 04:09

El negacionismo trumpista privilegia a las corporaciones petroleras porque han sido responsables de cofinanciar su regreso a la presidencia. Como tributo a dichos apoyos, el rubicundo magnate abandonó el Acuerdo de París. Foto: EFE
El brutalismo trumpista exhibe el malestar de una élite corporativa que se niega a aceptar la transición hacia una multipolaridad que privilegia las regulaciones de índole política por sobre las lógicas tecno-financieras, de carácter oligopólico. Las amenazas militares contra Venezuela, el chantaje económico brindado a Javier Milei, los castigos arancelarios, el macartismo, la xenofobia y el desprecio de organismos multilaterales, como la ONU, exponen el intento desesperado por salvaguardar un espacio de prerrogativas unilaterales, contrapuestas a las soberanías nacionales y a los dictados del derecho internacional.


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