Fuente: Gustavo Duch La Vanguardia 14 febrero.
Junto con la marca Tesla, los coches eléctricos más vendidos en el mundo son de empresas chinas. No por estrategias comerciales, en este caso por una realidad geológica. Los coches (una mina con ruedas) y sus baterías están fabricados con muchos tipos de minerales, aspecto en el que China ha sabido situarse con ventaja respecto a otras potencias. Por un lado, China tiene en su territorio las mayores reservas de los minerales llamados tierras raras, más del 85%, que son imprescindibles para esta nueva movilidad.
Por otro lado, China dispone del poder económico y la tecnología para acaparar de otros lugares las materias primas de las que no dispone en su territorio y que son esenciales para, por ejemplo, las baterías de los vehículos eléctricos. Es el caso del litio, que consigue en Australia y Latinoamérica, y del cobalto, un escaso mineral en el que me centraré y cuyos mayores yacimientos se encuentran en la República Democrática del Congo (RDC).
En el informe “El precio de las renovables en la RDC. Un nuevo expolio que se repite” de la revista Soberanía Alimentaria y la organización africana Afrewatch, se explica muy bien qué representa para el territorio y la población congolesa atesorar tanta riqueza, en concreto, el 60% de las reservas mundiales de cobalto, el 10% del cobre y el 80% del coltán, (y parece que también es rico en litio y uranio).