

España volvió a ser oficialmente un Reino en 1947 y durante veintiocho crudos inviernos fue una monarquía sin monarca porque así lo decidió el generalísimo por la guasa de dios. A pesar de haber sido gentilhombre de Alfonso XIII y éste su padrino de boda, Franco no le permitió volver a España ni muerto. Ni al rey exiliado ni a su heredero Juan de Borbón y Battenberg, por mucho que éste y otros miembros de tan aristocrática familia se hubieran ofrecido a matar españoles desde el bando fascista. No los quería ni en pintura.









