No hay muchos temas capaces de poner de acuerdo a Estados Unidos, China, Rusia, el G7, los BRICS, la UE, la ONU, los países árabes, la inmensa mayoría de América Latina y, así, resumiendo, el mundo entero. Uno de ellos, quizás el único, es que la solución para el conflicto en Palestina debe pasar por el establecimiento de dos estados, tal y como recogen los acuerdos de paz de Oslo y las resoluciones de Naciones Unidas. Parece razonable, pero da qué pensar el hecho de que, teniendo tan poderosos padrinos y contando con semejante consenso, no se haya implantado en las tres décadas que han transcurrido desde los acuerdos que acabaron con Yasser Arafat e Isaac Rabin recibiendo el Premio Nobel de la Paz.