
▲ Palestinos en el poblado de Jit en Qalqilya, en el norte de Cisjordania, atestiguan los destrozos tras el ataque de colonos israelíes.Foto Xinhua
La reciente vandalización de los colonos enmascarados en
Cisjordana ocupada no es un evento aislado ni inconexo con la prosecución del obsceno genocidio en
Gaza que ya superó oficialmente
más de 40 mil aniquilaciones –
en su mayoría niños y mujeres; que en realidad alcanzarían los 200 mil decesos, según la prestigiosa revista médica británica The Lancet, que sustenta 186 mil palestinos ultimados en Gaza hasta hace un mes: “Muerte Lenta en Gaza (
https://bit.ly/3X4eNgR)”–, mientras en forma farisea,
Joe Biden y su equipo entregan un paquete por
20 mil millones de dólares a
Israel, donde destacan los letales aviones F-15 (
https://reut.rs/3YPNMPM) mientras promueven un esquizofrénico alto el fuego con
Benjamin Netanyahu, con el fin avieso de regalar a
Kamala Harris un laurel electorero durante la convención del
Partido Demócrata en Chicago del 19 al 22 de agosto. La más reciente entrega a
Israel de armamento letal por una cuantiosa suma estimula la
economía de guerra
de la administración
Biden –que, dígase lo que se diga, es cómplice del genocidio en Gaza– desde
Ucrania hasta Gaza: donde resalta la simbiosis de los dos pugnaces correligionarios
jázaros (
https://bit.ly/3QqemJr)
Volodymir Zelensky y el premier Netanyahu.