mpr21 Redacción

Alemania está demostrando que renuncia plena y deliberadamente a su papel de “locomotora” económica de Europa, para adoptar un papel subordinado. Primero renunció a la energia nuclear y luego al gas ruso, lo que ha comprometido seriamente su industria. Las empresas se ven obligadas a instalarse en otros países. No hay energía suficiente y la que se importa tiene precios por las nubes.
Las energías alternativas no lo son. En julio el Ministerio de Economía y Clima propuso a las empresas adaptar su producción a la fuerza del viento y a la duración del sol, para aliviar las redes eléctricas, puestas a prueba por la intermitencia de las energías llamadas “renovables”.



