Después de haber organizado el derrocamiento de Imran Khan en Pakistán, Estados Unidos logra derrocar también a la jequesa Hasina en Bangladesh. Y un tercer “cambio de régimen” parece estar en preparativos en esa misma región, en Indonesia. Washington sigue decidido a erigirse en “jefe” de lo que llama “el mundo libre”, despreciando la voluntad de los pueblos e imponiéndoles dirigentes.
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El 4 de agosto, una serie de manifestaciones y disturbios callejeros llevaron al súbito derrocamiento de la jequesa Hasina, quien gobernaba Bangladesh desde hace 15 años y era considerada una campeona de la democracia. El nuevo régimen la acusa de haber transformado su gobierno en una dictadura. Las elecciones legislativas –boicoteadas por la oposición– le habían proporcionado un parlamento ampliamente favorable. Este año, las manifestaciones que marcaron los meses de julio y agosto fueron reprimidas muy violentamente, con saldo de 250 muertos, quizás 650.
Pero, como siempre, las apariencias engañan y los reportes de los grandes medios de difusión al final resultan ser campañas de intoxicación.







